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efectuará la efusión del Espíritu Santo, cuando descenderá del cielo el
ángel poderoso y se unirá con el tercer ángel en la terminación de la
obra en este mundo. Mi mensaje es que nuestra única seguridad radica
en estar listos para el refrigerio celestial, con nuestras lámparas
despabiladas y encendidas”. 1MS, 225.
Satanás Hará Guerra al Pueblo de Dios
“Entonces el dragón fue airado contra la mujer; y se fue a hacer
guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los
mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo”. Apocalipsis
12:17.
“Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los
moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a
vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo”.
Apocalipsis 12:12.
“Espantosas son las escenas que provocaron esta exclamación de la
voz celestial. La ira de Satanás crece a medida que se va acercando el
fin, y su obra de engaño y destrucción culminará durante el tiempo de
angustia”. CS, 681.
“El mundo no conoce más que tempestades, guerras y discordias.
Sin embargo, las gentes se unirán bajo una misma dirección la de la
potencia papal para oponerse a Dios en la persona de sus testigos.
Esta unión es cimentada por el gran apóstata”. 3JT, 171.
“El acto capital que coronará el gran drama del engaño será que el
mismo Satanás se dará por el Cristo. Hace mucho que la iglesia
profesa esperar el advenimiento del Salvador como consumación de sus
esperanzas. Pues bien, el gran engañador simulará que Cristo habrá
venido. En varias partes de la tierra, Satanás se manifestará a los
hombres como ser majestuoso, de un brillo deslumbrador, parecido a la
descripción que del Hijo de Dios da San Juan en el Apocalipsis.
Apocalipsis 1:13-15. La gloria que le rodee superará cuanto hayan visto
los ojos de los mortales. El grito de triunfo repercutirá por los aires:
'¡Cristo ha venido! ¡Cristo ha venido!' El pueblo se postrará en adoración
ante él, mientras levanta sus manos y pronuncia una bendición sobre
ellos como Cristo bendecía a sus discípulos cuando estaba en la tierra.
Su voz es suave y acompasada aunque llena de melodía. En tono
amable y compasivo, enuncia algunas de las verdades celestiales y
llenas de gracia que pronunciaba el Salvador; cura las dolencias del
pueblo, y luego, en su fementido carácter de Cristo, asegura haber
mudado el día de reposo del sábado al domingo y manda a todos
que santifiquen el día bendecido por él. Declara que aquellos que
persisten en santificar el séptimo día blasfeman su nombre porque se
niegan a oír a sus ángeles, que les fueron enviados con la luz de la
verdad. Es el engaño más poderoso y resulta casi irresistible”.
CS,682.
“Se nos ordenará adorar a ese ser a quien el mundo glorificará como
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