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'Al que haya pecado contra mí, a éste borraré de mi libro'. Éxodo 32: 33.
Y el profeta Ezequiel dice: 'Si el justo se apartare de su justicia, y
cometiere maldad,... todas las justicias que hizo no vendrán en
memoria'. Ezequiel 18: 24. A todos los que se hayan arrepentido
verdaderamente de su pecado, y que hayan aceptado con fe la sangre
de Cristo como su sacrificio expiatorio, se les ha inscrito el perdón frente
a sus nombres en los libros del cielo; como llegaron a ser partícipes
de la justicia de Cristo y su carácter está en armonía con la ley de
Dios, sus pecados serán borrados, y ellos mismos serán juzgados
dignos de la vida eterna”. CS, 536-537.
“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí; y no me
acordaré de tus pecados”. Isaías 43:25.
“Ahora es el tiempo cuando debemos confesar y olvidar nuestros
pecados, para que sean juzgados con anticipación, y borrados. Ahora es
el momento cuando debemos limpiarnos 'de toda contaminación de
carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.' 2
Corintios 7:1”. ELC, 348.
“El gran juicio se ha estado llevando a cabo, y desde hace algún
tiempo. Ahora el Señor dice: Mide el templo y a los que adoran en él.
Mientras recorréis las calles haciendo vuestros negocios, recordad que
Dios os está midiendo; mientras desempeñáis vuestros deberes en el
hogar, mientras conversáis, Dios os esta midiendo....
“Esta es la obra que se lleva a cabo: medir el templo y a los que
adoran en él para ver quiénes permanecen firmes en el último día.
Los que permanezcan firmes tendrán una cómoda entrada en el reino de
nuestro Señor y Salvador Jesucristo, Cuando hagamos nuestra obra
recordemos que hay Uno que está observando el espíritu con que
la estamos haciendo”. 7CB, 983.
“Todos los caminos del hombre son limpios en su opinión: Mas
Jehová pesa los espíritus”. Proverbios 16:2.
Cada día Dios lo esta observando para ayudarle a permanecer firme,
para conservarlo en el espíritu apropiado. Él lo alerta y le ayuda a
arrepentirse si peca. Él quiere que usted aprenda a permitirle a su
Espíritu controlarlo siempre.
“Como seguidores de Cristo examinemos nuestro corazón como con
una lámpara encendida para que veamos qué clase de espíritu nos
mueve. Para nuestro bien presente y eterno, examinemos nuestras
acciones para ver cómo están a la luz de la ley de Dios, pues esa ley es
nuestra norma”. 7CB, 997.
“El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus
mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá
toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala”.
Eclesiastés 12:13-14.
“La ley de Dios mira los secretos del corazón. Cada acción es
juzgada por los motivos que lo impulsaron. Únicamente lo que está de
acuerdo con los principios de la ley de Dios soportará la prueba del
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