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juicio”. PVGM, 257.
          “La  ley  de  Dios  llega  hasta  los  sentimientos  y  los  motivos,  tanto
        como a los actos externos. Revela los secretos del corazón proyectando
        luz  sobre  cosas  que  antes  estaban  sepultadas  en  tinieblas.  Dios
        conoce cada pensamiento, cada propósito, cada plan, cada motivo.
        Los libros del cielo registran  los pecados  que se hubieran cometido si
        hubiese  habido  oportunidad.  Dios  traerá  a  juicio  toda  obra,  con  toda
        cosa  encubierta.  Con  su  ley  mide  el  carácter  de  cada  hombre”.  5CB,
        1061.
          Los  pecados  secretos  no  son  pecados  involuntarios.  Son  pecados
        que se abrigan en el corazón y la mente, pero sobre los cuales no se ha
        actuado externamente.
          “La  ley  de  Dios  toma  en  cuenta  los  celos,  la  envidia,  el  odio,  la
        malignidad, la venganza, la concupiscencia y la ambición que agitan el
        alma, pero que no han  hallado expresión en acciones externas porque
        ha faltado la oportunidad aunque no la voluntad. Y se demandará cuenta
        de  esas  emociones  pecaminosas  en  el    dia  cuando  'Dios  traerá  toda
        obra  a  juicio,  juntamente  con  toda  cosa  encubierta,  sea  buena  o  sea
        mala.' Eclesiastés 12:14”. 1MS, 254, 255.
          “Porque  no  hay  cosa  oculta,  que  no  haya  de  ser  manifestada”.
        Lucas 8:17.
          “Dios lee los propósitos y los motivos. Cada acto y cada cosa secreta
        esta abierto a su ojo escrutador. Ningún pensamiento, palabra, o acción
        escapa  a  su  observación.  Él  sabe  si  lo  amamos  y  glorificamos  o  nos
        complacemos  y  exaltamos  a  nosotros  mismos.  Él  sabe  si  nuestros
        afectos  están  sobre  cosas  celestiales….  o  sobre  cosas  terrenales,
        sensuales y satánicas”. 4T, 646.
          “El que halla placer espaciándose en escenas impuras, cultiva malos
        pensamientos  y  echa  miradas  sensuales,  puede  contemplar  en  el
        pecado visible, con su carga de vergüenza y aflicción desconsoladora, la
        verdadera naturaleza del mal que lleva oculto en su alma”. DMJ, 54.
          “El  ojo  de  Dios  no  dormita.  Conoce  todo  pecado  oculto  ante  el  ojo
        mortal.  Los  culpables  saben  exactamente  qué  pecados  han  de
        confesar para que sus almas queden limpias delante de Dios. Jesús
        les  está  dando  ahora  oportunidad  de  confesarlos,  y  arrepentirse  con
        profunda humildad y purificar su vida obedeciendo a la verdad y viviendo
        de acuerdo con ella”. 1T, 146.
          “La ley requiere que el alma misma sea pura y la mente santa, que los
        pensamientos y sentimientos estén de acuerdo con la norma de amor y
        justicia”. 1MS, 248.
          “Si los pensamientos son malos, los sentimientos serán malos; y los
        pensamientos  y  los  sentimientos  combinados  forman  el  carácter
        moral”. ELC, 164.
          “De todos exige perfección moral”. PVGM, 265.
          “Lo que es de valor a la vista del cielo es el carácter espiritual y moral,
        y  éste  es  el  que  sobrevivirá  a  la  tumba  y  será  hecho  glorioso  con

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