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quisiera perdonar, sino que ellos voluntariamente siguen pecando.
“La ira de Dios no se declara contra los pecadores impenitentes
meramente por causa de los pecados que han cometido, sino por
causa de que, cuando son llamados al arrepentimiento, escogen
continuar resistiendo, y repiten los pecados del pasado con desprecio
de la luz que se les ha dado. Si los caudillos judíos se hubiesen
sometido al poder convincente del Espíritu Santo, hubieran sido
perdonados; pero estaban resueltos a no ceder. De la misma manera, el
pecador que se obstina en continua resistencia se coloca fuera del
alcance del Espíritu Santo”. HAp, 51.
“Cuando Saúl se desvió de la reprensión que le mandó el Espíritu
Santo de Dios, y persistió en justificarse obstinadamente, rechazó el
único medio por el cual Dios podía obrar para salvarle de sí mismo. Se
había separado voluntariamente de Dios. No podía recibir ayuda ni
dirección de Dios antes de volver a él mediante la confesión de su
pecado”. PP, 687.
“Por tanto, es menester que con más diligencia atendamos a las
cosas que hemos oído, porque acaso no nos escurramos.... ¿Cómo
escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande?”.
Hebreos 2:1-3.
“Descuidad esta gran salvación, que ha sido mantenida ante vosotros
durante años, despreciad está gloriosa oferta de justificación por medio
de la sangre de Cristo, y esta santificación por el poder purificador del
Espíritu Santo, y no quedará más sacrificio por el pecado, sino
ciertamente una horrenda esperanza de juicio y un hervor de fuego. Os
ruego que os humilléis y ceséis en vuestra obstinada resistencia a la luz
y la evidencia. Decid al Señor: Mis iniquidades han hecho separación
entre mí y mi Dios. Oh Señor, perdona mis transgresiones. Borra mis
pecados de tu libro de memoria. Gracias a su santo nombre, hay perdón
en él, y podéis ser convertidos y transformados”. TM, 95.
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