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“Cuando se abra el templo de Dios en el cielo, ¡qué ocasión de triunfo
        será para los fieles y leales! En el templo se verá el arca del pacto en la
        cual  fueron  puestas  las  dos  tablas  de  piedra  sobre  las  cuales  está
        escrita  la  ley  de  Dios.  Esas  tablas  de  piedra  serán  sacadas  de  su
        escondedero, y en ellas se verán los Diez Mandamientos esculpidos por
        el dedo de Dios. Esas tablas de piedra que ahora están en el arca del
        pacto serán un testimonio convincente de la verdad y de la vigencia de
        la ley de Dios”. 7CB, 983.
          “No perdáis pues vuestra  confianza, que tiene grande remuneración
        de galardón: Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo
        hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”. Hebreos 10:35-36.
          “Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con
        trompeta  de  Dios,  descenderá  del  cielo;  y  los  muertos  en  Cristo
        resucitarán  primero:  Luego  nosotros,  los  que  vivimos,  los  que
        quedamos,  juntamente  con  ellos  seremos  arrebatados  en  las  nubes  a
        recibir  al  Señor  en  el  aire,  y  así  estaremos  siempre  con  el  Señor”.
        1Tesalonicenses 4:16-17.
          “Entre las oscilaciones de la tierra, las llamaradas de los relámpagos y
        el  fragor  de  los  truenos,  el  Hijo  de  Dios  llama  a  la  vida  a  los  santos
        dormidos.  Dirige  una  mirada  a  las  tumbas  de  los  justos,  y  levantando
        luego  las  manos  al  cielo,  exclama:  '¡Despertaos,  despertaos,
        despertaos,  los  que  dormís  en  el  polvo,  y  levantaos!'  Por  toda  la
        superficie  de  la  tierra,  los  muertos  oirán  esa  voz;  y  los  que  la  oigan
        vivirán.  Y  toda  la  tierra  repercutirá  bajo  las  pisadas  de  la  multitud
        extraordinaria  de  todas  las  naciones,  tribus,  lenguas  y  pueblos.  De  la
        prisión de la muerte sale revestida de gloria inmortal gritando '¿Dónde
        está,  oh  muerte,  tu  aguijón?  ¿Dónde,  oh  sepulcro,  tu  victoria?'  Y  los
        justos  vivos  unen  sus  voces  a  las  de  los  santos  resucitados  en
        prolongada y alegre aclamación de victoria”. CS, 702.
          “Y  se  dirá  en  aquel  día:  He  aquí  éste  es  nuestro  Dios,  le  hemos
        esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos
        gozaremos y nos alegraremos en su salud”. Isaías 25:9.
          “Los justos vivos son mudados 'en un momento, en un abrir de ojo.' A
        la  voz  de  Dios  fueron  glorificados;  ahora  son  hechos  inmortales,  y
        juntamente  con  los  santos  resucitados  son  arrebatados  para  recibir  a
        Cristo su Señor en los aires. Los ángeles 'juntarán sus escogidos de los
        cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.' Santos ángeles llevan
        niñitos a los brazos de sus madres. Amigos, a quienes la muerte tenía
        separados desde largo tiempo, se reúnen para no separarse más, y con
        cantos de alegría suben juntos a la ciudad de Dios”. CS, 703.
          “Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual
        ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que
        estaban  delante  del  trono  y  en  la  presencia  del  Cordero,  vestidos  de
        ropas  blancas,  y  palmas  en  sus  manos;  Y  clamaban  en  alta  voz,
        diciendo: Salvación a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al
        Cordero….  Y  él  me  dijo:  Éstos  son  los  que  han  venido  de  grande

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