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Pero Nos Concede Poder para Vivir su Vida
La siguiente es una declaración que usualmente se cita para defender
la idea que la justificación nos cubre aún mientras estamos pecando por
el sólo hecho de que estemos tratando de vencer.
“Cuando está en el corazón el propósito de obedecer a Dios,
cuando se realizan esfuerzos con ese fin, Jesús acepta esta
disposición y esos esfuerzos como el mejor servicio del hombre, y
suple la deficiencia con su propio mérito divino”. FO, 50.
También se ha hecho un esquema para ilustrar esta tradición y esta
idea ha inducido a muchos a sentirse seguros de su salvación sin tener
la victoria sobre el pecado, pensando que mañana la obtendremos.
Ahora examinemos esta cita en contexto con otras y algunos
versículos.
“No hay excusa para el pecado o por la indolencia. Jesús ha
señalado el camino, y desea que sigamos sus pisadas. El ha sufrido. El
se ha sacrificado como ninguno de nosotros puede hacerlo, para poder
poner la salvación a nuestro alcance. No necesitamos desanimarnos.
Jesús vino a nuestro mundo para poner a disposición del hombre
el poder divino, a fin de que mediante su gracia pudiéramos ser
transformados a su semejanza.
“Cuando está en el corazón el propósito de obedecer a Dios, cuando
se realizan esfuerzos con ese fin, Jesús acepta esta disposición y esos
esfuerzos como el mejor servicio del hombre, y suple la deficiencia con
su propio mérito divino. Pero no aceptará a los que pretenden tener fe
en El y sin embargo son desleales a los mandamientos de su
Padre. Oímos hablar mucho acerca de la fe, pero necesitamos oír
mucho más acerca de las obras. Muchos están engañando a sus
propias almas al vivir una religión cómoda, complaciente, sin cruz”. FO,
50.
Jesús no cubre o excusa nuestros pecados. Él vino para
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