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justicia, obediencia.
          “Así  pues  no  hay  nada  en  nosotros  mismos  de  que  jactarnos.  No
        tenemos  motivo  para  ensalzarnos.  El  único  fundamento  de  nuestra
        esperanza  es  la  justicia  de  Cristo  imputada  a  nosotros  y  la  que
        produce su Espíritu obrando en nosotros y por nosotros”. CC, 63.
          “Nadie  puede  creer  con  el  corazón  para  justicia  y  obtener  así  la
        justificación por la fe mientras continúe en la práctica de aquellas cosas
        que  prohíbe  la  Palabra  de  Dios,  o  mientras  descuide  cualquier  deber
        conocido.
          “La  fe  genuina  se  manifestará  en  buenas  obras,  pues  las  buenas
        obras  son  frutos  de  la  fe.  Cuando  Dios  actúa  en  el  corazón  y  el
        hombre entrega su voluntad a Dios y coopera con Dios, efectúa en
        la vida lo que Dios realiza mediante el Espíritu Santo y hay armonía
        entre el propósito del corazón y la práctica de la vida. Debe renunciarse
        a cada pecado como a lo aborrecible que crucificó al Señor de la vida y
        de la gloria, y el creyente debe tener una experiencia progresiva al hacer
        continuamente las obras de Cristo. La bendición de la justificación se
        retiene mediante la entrega continua de la voluntad y la obediencia
        continua.
          “Los  que  son  justificados  por  la  fe  deben  tener  un  corazón  que  se
        mantenga en la senda del Señor. Una evidencia de que el hombre no
        está  justificado  por  la  fe  es  que  sus  obras  no  correspondan  con  su
        profesión. Santiago dice: '¿No ves que la fe actuó juntamente con sus
        obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?' Santiago 2: 22. La fe
        que no produce buenas obras no justifica al alma. 'Vosotros veis, pues,
        que  el  hombre  es  justificado  por  las  obras,  y  no  solamente  por  la  fe'.
        Santiago 2: 24”. 1MS, 464-465.
          “La  fe  genuina  efectúa  una  obra  genuina  en  el  creyente.…  La
        pretendida fe que no obra por el amor y purifica el alma, no justificará a
        hombre alguno”. 7CB,  948.
          “Una  y  otra  vez  me  ha  sido  presentado  el  peligro  de  abrigar,  como
        pueblo, ideas falsas sobre la justificación por la fe. Por años se me ha
        mostrado que Satanás trabajaría de una manera especial para confundir
        las mentes en este punto”. FO, 15.
          “De  palabra  de  mentira  te  alejarás.…  porque  yo  no  justificaré  al
        impío”. Éxodo 23:7.
          “En  la  transgresión  de  la  ley,  no  hay  seguridad  ni  reposo  ni
        justificación. El hombre no puede esperar permanecer inocente delante
        de  Dios  y  en  paz  con  él  mediante  los  méritos  de  Cristo,  mientras
        continúe en pecado. Debe cesar de transgredir y llegar a ser leal y fiel”.
        1MS, 250.
          “Por  lo  cual,  teniendo  los  lomos  de  vuestro  entendimiento  ceñidos,
        con  templanza,  esperad  perfectamente  en  la  gracia  que  os  es
        presentada  cuando  Jesucristo  os  es  manifestado:  Como  hijos
        obedientes,  no  conformándoos  con  los  deseos  que  antes  teníais
        estando en vuestra ignorancia; Sino como aquel que os ha llamado es

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