Page 105 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 105
justicia, obediencia.
“Así pues no hay nada en nosotros mismos de que jactarnos. No
tenemos motivo para ensalzarnos. El único fundamento de nuestra
esperanza es la justicia de Cristo imputada a nosotros y la que
produce su Espíritu obrando en nosotros y por nosotros”. CC, 63.
“Nadie puede creer con el corazón para justicia y obtener así la
justificación por la fe mientras continúe en la práctica de aquellas cosas
que prohíbe la Palabra de Dios, o mientras descuide cualquier deber
conocido.
“La fe genuina se manifestará en buenas obras, pues las buenas
obras son frutos de la fe. Cuando Dios actúa en el corazón y el
hombre entrega su voluntad a Dios y coopera con Dios, efectúa en
la vida lo que Dios realiza mediante el Espíritu Santo y hay armonía
entre el propósito del corazón y la práctica de la vida. Debe renunciarse
a cada pecado como a lo aborrecible que crucificó al Señor de la vida y
de la gloria, y el creyente debe tener una experiencia progresiva al hacer
continuamente las obras de Cristo. La bendición de la justificación se
retiene mediante la entrega continua de la voluntad y la obediencia
continua.
“Los que son justificados por la fe deben tener un corazón que se
mantenga en la senda del Señor. Una evidencia de que el hombre no
está justificado por la fe es que sus obras no correspondan con su
profesión. Santiago dice: '¿No ves que la fe actuó juntamente con sus
obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?' Santiago 2: 22. La fe
que no produce buenas obras no justifica al alma. 'Vosotros veis, pues,
que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe'.
Santiago 2: 24”. 1MS, 464-465.
“La fe genuina efectúa una obra genuina en el creyente.… La
pretendida fe que no obra por el amor y purifica el alma, no justificará a
hombre alguno”. 7CB, 948.
“Una y otra vez me ha sido presentado el peligro de abrigar, como
pueblo, ideas falsas sobre la justificación por la fe. Por años se me ha
mostrado que Satanás trabajaría de una manera especial para confundir
las mentes en este punto”. FO, 15.
“De palabra de mentira te alejarás.… porque yo no justificaré al
impío”. Éxodo 23:7.
“En la transgresión de la ley, no hay seguridad ni reposo ni
justificación. El hombre no puede esperar permanecer inocente delante
de Dios y en paz con él mediante los méritos de Cristo, mientras
continúe en pecado. Debe cesar de transgredir y llegar a ser leal y fiel”.
1MS, 250.
“Por lo cual, teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos,
con templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es
presentada cuando Jesucristo os es manifestado: Como hijos
obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teníais
estando en vuestra ignorancia; Sino como aquel que os ha llamado es
105

