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voluntad del que me envió”. Juan 6:38.
“De su propia vida dijo el Salvador: 'He guardado los mandamientos
de mi Padre'. 'No me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que a él
agrada, hago siempre'. Lo que Cristo fue en la naturaleza humana,
quiere Dios que sean sus discípulos. Con su fuerza hemos de vivir la
vida de nobleza y pureza que el Salvador vivió”. MC, 332.
“Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean
santificados en verdad”. Juan 17:19.
“¿Qué es la santificación? Es darse uno mismo en forma plena y sin
reserva - alma, cuerpo y espíritu - a Dios; tratar justamente; amar la
misericordia, y andar humildemente con Dios; conocer y hacer la
voluntad de Dios sin tomar en consideración el yo o el interés propio;
tener una mente celestial, pura, abnegada, santa y sin mancha ni
arruga”. OHC, 212.
“El verdadero cristiano,… es un representante vivo de la verdad que
profesa. Cristo declara acerca de estos seguidores, de corazones
sinceros, que no se avergüenza de llamarlos hermanos”. ST, 03/09/82.
“Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en
los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre”. Mateo 12:50.
“Todos los que quisieran recibir a Cristo por la fe iban a estar unidos
con él por un vínculo más íntimo que el del parentesco humano. Iban a
ser uno con él, como él era uno con el Padre”. DTG, 292.
“Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos
de Dios, a los que creen en su nombre: Los cuales no son engendrados
de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de
Dios”. Juan 1:12.
“Por medio de Jesús, los hijos caídos de Adán son hechos 'hijos
de Dios'. 'Porque el que santifica y los que son santificados, de uno
son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos',
Hebreos 2: 11”. CS, 531.
“Los que reciben al Salvador llegan a ser hijos de Dios. Son sus hijos
espirituales, nacidos de nuevo, renovados en justicia y verdadera
santidad”. MG, 120.
“Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque
todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.
No hay judío, ni griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra:
porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de
Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme a la
promesa los herederos”. Gálatas 3:26-29.
“Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de
Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la
generación”. Romanos 9:8.
“Respondieron y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús:
Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham harías.... Vosotros
de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis
cumplir”. Juan 8:39, 44.
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