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donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las
cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos sois, y vuestra
vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se
manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en
gloria. Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra:
fornicación, inmundicia, pasiones, mala concupiscencia, y avaricia, que
es idolatría: Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de
rebelión. En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo
viviendo en ellas. Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas:
ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca. No
mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con
sus hechos, Y revestidos del nuevo, el cual por el conocimiento es
renovado conforme a la imagen del que lo creó”. Colosenses 3:1-10.
“Redime tus pecados con justicia”. Daniel 4:27.
“Vi que el Señor le había dado luz y experiencia para que pudiera ver
cuán pecaminoso es un espíritu irascible y controlar sus pasiones. Si
fracasa en esto, del mismo modo por cierto fracasará en lograr la vida
eterna….
“Usted ha dicho repetidamente: 'No me puedo controlar; tengo que
hablar'. Usted carece de mansedumbre y humildad. Su yo está vivo, y
usted está continuamente en guardia para preservarlo de humillaciones
o insultos. El apóstol dice: ‘Porque habéis muerto, y vuestra vida está
escondida con Cristo en Dios’ Los que están muertos al yo no son tan
susceptibles y no se colocan a la defensiva ante algo que los pueda
irritar. Los muertos no sienten. Usted no está muerto. Si lo estuviera,
y su vida estuviese escondida en Cristo, miles de cosas que ahora nota
y lo afligen, las dejaría pasar por no ser dignas de atención; entonces
llegaría a comprender lo eterno y estaría por encima de las pruebas
menores de esta vida…. Jesús, cuando fue denigrado, injuriado, e
insultado, no tomó represalias. ‘Quien cuando le maldecían, no
respondía con maldición'. Cuando por la crueldad del hombre sufrió
dolorosos azotes y heridas, no pronunció palabras amenazadoras, sino
que se encomendó al que juzga con rectitud.… ‘Haya, pues, en vosotros
este sentir que hubo también en Cristo Jesús'.... Cristo nos ha dado su
vida como modelo, y lo deshonramos cuando recelamos cada desprecio,
y tendemos a sentirnos agraviados por cada herida, imaginaria o real. El
hecho de que estemos preparados para defender al yo, para preservar
nuestra dignidad propia, no es evidencia de una mente noble. Sería
mejor sufrir cien veces injustamente que herir el alma con un espíritu
vengativo o dar rienda suelta a la ira”. 2T, 378-380.
A menudo decimos: “Pero Jesús se enojó”. ¿Tuvo él una indignación
justa o una ira injusta?
“Y les dice; '¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿Salvar la
vida, ó quitarla?' Más ellos callaban. Y mirándolos alrededor con enojo,
condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre:
Extiende tu mano”. Marcos 3:4-5.
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