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“La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”. 1
Juan 1:7.
“Sin la ley, los hombres no pueden formarse un justo concepto de la
pureza y santidad de Dios ni de su propia culpabilidad e impureza. No
tienen verdadera convicción del pecado, y no sienten necesidad de
arrepentirse. Como no ven su condición perdida como violadores de la
ley de Dios, no se dan cuenta tampoco de la necesidad que tienen de la
sangre expiatoria de Cristo. Aceptan la esperanza de salvación sin que
se realice un cambio radical en su corazón ni reforma en su vida. Así
abundan las conversiones superficiales, y multitudes se unen a la
iglesia sin haberse unido jamás con Cristo”. CS, 522.
“Los espiritistas hacen hincapié en el amor como si fuese atributo
principal de Dios, pero lo rebajan hasta hacer de él un sentimentalismo
enfermizo y hacen poca distinción entre el bien y el mal. La justicia de
Dios, su reprobación del pecado, las exigencias de su santa ley, todo
eso lo pierden de vista”. CS, 614.
“Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. Mateo 19:17.
“Hay dos clases de personas en el mundo hoy día, y tan sólo dos
clases serán reconocidas en el juicio: la que viola la ley de Dios y la que
la obedece. Cristo da la prueba mediante la cual se ha de comprobar
nuestra lealtad o deslealtad. 'Si me amáis', dice él, 'guardad mis
mandamientos'”. PVGM, 227.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los
cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los
cielos”. Mateo 7:21.
Guardad sus Mandamientos
“El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus
mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá
toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala”.
Eclesiastés 12:13-14.
“Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de
toda tu mente. Éste es el primero y el grande mandamiento. Y el
segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De
estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. Mateo
22:37-40.
“Yo soy JEHOVÁ tu Dios,…No tendrás dioses ajenos delante de
mí”. Éxodo 20:2-3.
“Cualquier cosa que nos atraiga y que tienda a disminuir nuestro amor
a Dios o que impida que le rindamos el debido servicio es para nosotros
un dios”. PP, 313.
“Hijitos, guardaos de los ídolos”. 1 Juan 5:21.
“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté
arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la
tierra: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy
Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres
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