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amor y justicia.
“En sus enseñanzas, Cristo mostró cuán abarcantes son los principios
de la ley pronunciados desde el Sinaí. Hizo una aplicación viviente de
aquella ley cuyos principios permanecen para siempre como la gran
norma de justicia: la norma por la cual serán juzgados todos en aquel
gran día, cuando el juez se siente y se abran los libros. El vino para
cumplir toda justicia y, como cabeza de la humanidad, para mostrarle al
hombre que puede hacer la misma obra, haciendo frente a cada
especificación de los requerimientos de Dios. Mediante la medida de su
gracia proporcionada al instrumento humano, nadie debe perder el cielo.
Todo el que se esfuerza, puede alcanzar la perfección del carácter.
Esto se convierte en el fundamento mismo del nuevo pacto del
Evangelio”. 1MS, 248-249.
“Porque lo que era imposible a la ley, por cuanto era débil por la
carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a
causa del pecado, condenó al pecado en la carne; Para que la justicia
de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a
la carne, mas conforme al espíritu”. Romanos 8:3, 4.
“Porque éste es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos;
y sus mandamientos no son penosos”. 1 Juan 5:3.
“Los judíos habían pervertido de tal manera la ley, que hacían de ella
un yugo esclavizador. Sus requerimientos sin sentido habían llegado a
ser ludibrio entre otras naciones”. DTG, 173-174.
“Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre
los hombros de los hombres”. Mateo 23:4.
“Es el deseo y el plan de Satanás introducir entre nosotros a personas
que vayan a grandes extremos.... Serán muy exigentes y tratarán de
poner en vigencia deberes rigurosos, exagerando muchos asuntos de
menor importancia, mientras descuidan los problemas de más peso de
la ley: el juicio y la misericordia de Dios”. EV, 158.
“Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti
Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para
andar con tu Dios”. Miqueas 6:8.
Lo importante es saber que su corazón esté completamente
entregado al Señor y entonces aprender qué quiere Dios que usted haga
para seguir las reformas.
“Examinen detenidamente sus corazones, e imiten en sus vidas al
Modelo perfecto, y todo les saldrá bien”. 2T, 65-66.
“En asuntos de conciencia, el alma debe ser dejada libre. Ninguno
debe dominar otra mente, juzgar por otro, o prescribirle su deber. Dios
da a cada alma libertad para pensar y seguir sus propias convicciones.
'De manera que, cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí'. Ninguno
tiene el derecho de fundir su propia individualidad en la de otro. En todos
los asuntos en que hay principios en juego, 'cada uno esté asegurado en
su ánimo'”. DTG, 505.
“Y por esto, procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento
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