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Sin la Santidad Nadie Verá a Dios
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor”. Hebreos 12:14.
“La santidad es integridad para con Dios: es la entrega total del
corazón y la vida para que revelen los principios del cielo”. DTG, 509.
“Nosotros estamos esperando la bendita esperanza y la gloriosa
aparición del gran Dios, y nuestro Salvador Jesucristo. Puede que no
estemos vivos cuando Cristo venga en poder y gran gloria, pues todos
estamos sujetos a la muerte en cualquier momento, pero si somos
justos, en armonía con la ley de Dios, responderemos a la voz que
llamará al pueblo de Dios de sus tumbas, y saldremos para recibir la
inmortalidad. Es solamente los benditos y los santos quienes
estarán listos para la primera resurrección; pues cuando Cristo
venga él no cambiará el carácter.… La Palabra de Dios declara que
debemos ser hallados sin mácula, sin mancha o arruga ni cosa
semejante”. ST, 02/09/91.
“Cristo vino a esta tierra y vivió una vida de perfecta obediencia, para
que los hombres y las mujeres, a través de su gracia, pudieran vivir
también vidas de perfecta obediencia. Esto es necesario para la
salvación de ellos. Sin santidad ningún hombre verá al Señor”. RH,
03/15/06.
“La santidad, que según la Palabra de Dios debe poseer antes de
poder ser salvo, es el resultado del trabajo de la gracia divina sobre el
que se somete en obediencia a la disciplina y a las influencias
refrenadoras del Espíritu de verdad”. HAp, 424.
“Pero el Señor reprende y corrige a los que profesan observar su ley.
Señala sus pecados y presenta su iniquidad, porque desea separar de
ellos todo pecado y perversidad, a fin de que perfeccionen la santidad
en su temor, y estén preparados para morir en el Señor, o ser
trasladados al Cielo. Dios los reprende y corrige, a fin de que sean
refinados, santificados, elevados, y finalmente exaltados a su propio
trono….
“Dios no aceptará otra cosa que no sea la pureza y la santidad; una
mancha, una arruga, un defecto en el carácter, los excluirá por siempre
del Cielo, con todas sus glorias y tesoros”. 2T, 402-403.
“Si os habéis convertido en extraños y no habéis sido cristianos de
acuerdo con la Biblia, convertíos; porque el carácter que adquiráis
durante el tiempo de gracia será el carácter que tendréis cuando venga
Cristo. Si queréis ser santos en el cielo, debéis ser santos primero en la
tierra. Los rasgos de carácter que cultivéis en la vida no serán
cambiados por la muerte ni por la resurrección. Saldréis de la tumba
con la misma disposición que manifestasteis en vuestro hogar y en la
sociedad. Jesús no cambiará nuestro carácter al venir. La obra de
transformación debe hacerse ahora. Nuestra vida diaria determina
nuestro destino”. HAD, 12.
“Todos tendrían luz suficiente para ver sus pecados y errores, si así
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