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lo  deseaban  y  sinceramente  anhelaban  dejarlos,  y  perfeccionar  la
        santidad  en  el  temor  del  Señor  Dios  es  demasiado  puro  para
        contemplar la iniquidad. Un pecado es tan lamentable a su vista en un
        caso como en el otro. No hará excepciones un Dios imparcial”. 2T, 397.
          “¿Qué  requiere  Dios  de  su  herencia  comprada  con  su  sangre?  La
        santificación de todo el ser, pureza como la pureza de Cristo, perfecta
        conformidad con la voluntad de Dios.... En la santa ciudad no podrá
        entrar nada que hace abominación y mentira”. HHD, 350.
          “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en el lugar de su
        santidad? El limpio de manos, y puro de corazón”. Salmos 24:3-4.
          “Nadie  puede  ser  omnipotente,  pero  todos  pueden  limpiarse  de  la
        impiedad  de  la  carne  y  del  espíritu,  perfeccionando  la  santidad  en  el
        temor  del  Señor.  Dios  requiere  que  cada  alma  sea  pura  y  santa.
        Tenemos  tendencias  hereditarias  hacia  el  mal.  No  necesitamos
        continuar  con  ellas  a  cuestas.  Es  una  debilidad  humana  abrigar  el
        egoísmo  porque  es  un  rasgo  natural  del  carácter.  Pero  a  menos  que
        desechemos  todo  egoísmo,  a  menos  que  crucifiquemos  el  yo,  jamás
        llegaremos a ser santos como Dios es santo”. FCV, 142.
          “El único carácter que es de valor a la vista de Dios es aquel carácter
        que está libre de toda mancha de egoísmo”. ST, 09/24/94.
          “Necesitáis morir diariamente, experimentar una crucifixión diaria del
        yo”. 3T, 324.
          Cada día podemos aferrarnos completamente a Dios y permitir que su
        Espíritu controle nuestro espíritu.
          “Hay  necesidad  de  una  decidida  y  diaria  conversión  a  Dios”.  6CB,
        1114.
          “Cuando Cristo venga, nuestros cuerpos viles serán transformados, y
        hechos  semejantes  a  su  cuerpo  glorioso;  pero  el  carácter  vil  no  será
        santificado entonces. La transformación del carácter debe ocurrir antes
        de  su  venida.  Nuestra  naturaleza  debe  ser  pura  y  santa;  debemos
        tener el sentir de Cristo, para que podamos contemplar con placer su
        imagen reflejada en nuestras almas”. RJ, 299.
          “Trabajad  mientras  dure  el  día,  pues  viene  la  noche  cuando  nadie
        puede trabajar. Se dará la orden: El que es santo sea santo todavía; y el
        que es inmundo sea inmundo todavía. Se decidirá el destino de todos.
        Unos  pocos,  sí,  sólo  unos  pocos  de  entre  el  gran  número  de
        habitantes de la tierra serán salvados para vida eterna, mientras que las
        masas  que  no  han  perfeccionado  sus  almas  en  la  obediencia  de  la
        verdad serán destinadas a la segunda muerte”. 2T, 358.
          “Cuando venga Cristo, él tomará a los que han purificado sus almas
        por medio de la obediencia a la verdad.... Esto mortal será vestido de
        inmortalidad,  y  estos  cuerpos  corruptibles,  sujetos  a  la  enfermedad,
        serán transformados de mortales en inmortales. Entonces  recibiremos
        el  don  de  una  naturaleza  más  elevada.  Los  cuerpos  de  todos  los  que
        purifican  sus  almas  obedeciendo  la  verdad,  serán  glorificados”.  3MS,
        488-489.

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