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Ésta escudriña las oscuras pasiones albergadas en secreto, los celos,
las envidias, el robo, el homicidio, la malignidad, la ambición, y el mal
que se mueve furtivamente oculto de los ojos de los hombres. Cuán a
menudo exaltan los hombres a aquellos en cuyos corazones hay cosas
tenebrosas que por falta de oportunidad para exteriorizarse se
mantienen fuera de la vista. Pero la ley de Dios registra todo el mal
oculto”. ST, 11/03/90.
“Debe ser desarraigado todo lo que Satanás planta en el corazón: la
envidia, los celos, las malas sospechas, la maledicencia, la impaciencia,
el prejuicio, el egoísmo, la codicia y la vanidad. Si se permite que
permanezcan estos malos rasgos en el alma, darán frutos que
contaminarán a muchos”. HAD, 175.
“El que encubre sus pecados, no prosperará: Mas el que los confiesa
y se aparta, alcanzará misericordia”. Proverbios 28:13.
“Todos tendrían luz suficiente para ver sus pecados y errores, si
así lo deseaban y sinceramente anhelaban dejarlos, y perfeccionar la
santidad en el temor del Señor.… Dios es demasiado puro para
contemplar la iniquidad. Un pecado es tan lamentable a su vista en un
caso como en el otro. No hará excepciones un Dios imparcial”. 2T, 397.
“Cuando uno ha quedado completamente despojado del yo, cuando
todo falso dios es excluido del alma, el vacío es llenado por el influjo del
Espíritu de Cristo. El tal tiene la fe que purifica el alma de la
contaminación. Queda conformado con el Espíritu, y obedece a las
cosas del Espíritu. No tiene confianza en sí mismo. Para él, Cristo es
todo y está en todo”. OE, 304.
“Cuando el corazón ha sido purificado, es deber del cristiano
mantenerlo sin contaminación”. HHD, 101.
“Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi
pueblo.... Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos
de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la
santificación en temor de Dios”. 2 Corintios 6:16; 7:1.
Todos Deben Comparecer Ante el Juez Cara a Cara
“Cada cual tiene un alma que salvar o que perder. Todos tienen una
causa pendiente ante el tribunal de Dios. Cada cual deberá
encontrarse cara a cara con el gran Juez. ¡Cuán importante es, pues,
que cada uno contemple a menudo de antemano la solemne escena del
juicio en sesión, cuando serán abiertos los libros!” CS, 542.
“Los pecados secretos quedarán a la vista de todos. Se revelarán
motivos e intenciones que se ocultaron en la cámara secreta del
corazón”. MA, 338.
“Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa
escondida, que no haya de ser entendida, y de venir a luz”. Lucas 8:17.
“Ahora podéis cerrar el libro de vuestro recuerdo, a fin de evitar
confesar vuestros pecados; pero cuando se realice el juicio, y se abran
los libros, no podréis cerrarlos. El ángel registrador ha prestado su
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