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arrepentimiento”. 7CB, 942.
“El manto de vuestro carácter debe ser lavado hasta que esté
inmaculado, en la fuente abierta para toda impureza. Su valor moral será
pesado en la balanza del santuario, y si a Ud. lo encuentran falto, sufrirá
una pérdida eterna.…
“Si Ud. no se ha apartado de su envidia, sus celos, su odio contra
otros, no puede entrar en el reino de Dios. Ud. no haría más que llevar la
misma disposición consigo; pero no habrá nada de este carácter en el
mundo venidero”. 3MS, 175.
Todos Deben Tener un Verdadero Arrepentimiento
“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros
pecados”. Hechos 3:19.
“El arrepentimiento verdadero induce al hombre a reconocer su propia
maldad, sin engaño ni hipocresía”. CC, 40.
“Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable,
de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte”. 2
Corintios 7:10.
“Los que no se han humillado de corazón delante de Dios
reconociendo su culpa, no han cumplido todavía la primera condición de
la aceptación. Si no hemos experimentado ese arrepentimiento, del cual
nadie se arrepiente, y no hemos confesado nuestros pecados con
verdadera humillación de alma y quebrantamiento de espíritu,
aborreciendo nuestra iniquidad, no hemos buscado verdaderamente el
perdón de nuestros pecados; y si nunca lo hemos buscado, nunca
hemos encontrado la paz de Dios. La única razón porque no obtenemos
la remisión de nuestros pecados pasados es que no estamos
dispuestos a humillar nuestro corazón y a cumplir con las condiciones de
la Palabra de verdad”. CC, 37.
“Yo no puedo hacer preparación por ti. Yo no puedo arrepentirme
por ti. Esta es una obra entre Dios y tu alma. Si estás manchado en tu
corazón, debes acudir a él, pues te puede limpiar de toda injusticia.
Debes buscar a Dios. Debes tener el templo del alma purificado, si
deseas que la bendición del Padre repose sobre ti”. ST, 06/10/89.
Todos Deben Abrir la Puerta del Corazón
Para Ser Limpiados del Pecado
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere
la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Apocalipsis 3:20.
“Jesús nos invita a aceptar su presencia; debemos abrir la puerta del
corazón, y permitirle entrar. Pero él no compartirá un corazón
dividido. Si está dado al servicio de mamón, si el egoísmo y el orgullo
llenan sus cámaras, no habrá lugar para el Huésped celestial; él no hará
su morada allí hasta que el templo del alma haya sido vaciado y
limpiado. No obstante no hay por qué fracasar en la vida cristiana. Jesús
está esperando para hacer una gran obra a nuestro favor, y todo el cielo
está interesado en nuestra salvación”. OHC, 55.
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