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“Vi que muchos hacen una admirable profesión de fe, mientras que su
        interior está corrompido. No os engañéis los que profesáis así la religión
        con corazón falso. Dios mira al corazón”. 1T, 149.
          “El  corazón  en  su  estado  natural  es  una  morada  para  los
        pensamientos  no  santificados  y  las  pasiones  pecaminosas.
        Cuando  es  puesto  en  sujeción  a  Cristo,  debe  ser  limpiado  por  el
        Espíritu de toda contaminación. Pero esto no puede realizarse sin
        arrepentimiento de parte de la persona”. DC, 113.
          “Si se lo pedimos, el Señor nos dará el Espíritu Santo para limpiar la
        habitación del alma; porque a todo cuarto del templo de Dios se debe
        entrar para que se lo purifique”. RH, 09/10/95.
          “Ni un recoveco del alma debiera ser un escondite para el egoísmo”.
        8T, 152.
          “Humillaos ante Dios, y esforzaos con fervor para echar fuera del
        templo  del  alma  todo  desperdicio:  toda  envidia,  todo  celo,  toda
        sospecha, toda crítica”. 5T, 152.
          “Con  ayuno  y  oración  ferviente,  con  profundo  escudriñamiento  del
        corazón, con estricto examen propio, desnude su alma”. 2T, 143.
          “Los  religiosos  profesos  no  están  dispuestos  a  examinarse
        minuciosamente para ver si están dentro de la fe, y es cosa terrible ver
        que muchos se apoyan en una esperanza falsa”. 1T, 173.
          “El  corazón  no  santificado  es  ‘engañoso  sobre  todas  las  cosas,  y
        desesperadamente  inicuo’.  Se  me  mostró  que  muchos  se  están
        lisonjeándose  a  sí  mismos  de  que  son  buenos  cristianos,  quienes  no
        tienen  un  rayo  de  luz  de  Jesús.  No  tienen  una  experiencia  viva  para
        ellos mismos en la vida divina”. 3T, 253.
          “Un rayo de luz de la gloria de Dios, un destello de la pureza de Cristo
        que  penetre  en  el  alma,  hace  dolorosamente  visible  toda  mancha  de
        pecado y descubre la deformidad y los defectos del carácter humano”.
        CC, 27.
          “El  ojo  de  Dios  no  dormita.  Conoce  todo  pecado  oculto  ante  el  ojo
        mortal.  Los  culpables  saben  exactamente  qué  pecados  han  de
        confesar para que sus almas queden limpias delante de Dios. Jesús
        les  está  dando  otra  oportunidad  de  confesarlos,  y  arrepentirse  con
        profunda humildad y purificar su vida obedeciendo a la verdad y viviendo
        de acuerdo con ella.  Ahora es el momento de corregir los males  y de
        confesar los pecados, o aparecerán delante del pecador en el día de la
        ira de Dios”. 1T, 146.
          “Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa
        escondida, que no haya de ser entendida, y de venir a luz”. Lucas 8:17.
          “Todos  vuestros  actos,  por  secretos  que  penséis  que  hayan  sido,
        están  abiertos  para  vuestro  Padre  celestial.  Nada  le  es  oculto  ni
        encubierto.  Conoce  todos  vuestros  actos  y  los  motivos  que  los
        impulsan.  El  tiene  pleno  conocimiento  de  todas  vuestras  palabras  y
        pensamientos”. 1JT, 298.
          “La  ley  penetra  hasta  los  pensamientos  e  intenciones  del  corazón.

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