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reciben a Cristo como su Salvador personal, tiene el privilegio de poseer
esos atributos”. PVGM, 265.
“Lo que es de valor a la vista del cielo es el carácter espiritual y
moral, y éste es el que sobrevivirá a la tumba y será hecho glorioso
con inmortalidad por los siglos infinitos de la eternidad”. 1MS, 303.
“Dios tiene el propósito de que cada uno de nosotros sea perfecto en
él, para que podamos presentar ante el mundo la perfección de su
carácter. El quiere que nos libertemos del pecado, que no defraudemos
al cielo, que no contristemos a nuestro divino Redentor. Él no desea que
profesemos el cristianismo, y que luego no nos apropiemos de la gracia
que nos podrá hacer perfectos, para que no seamos hallados faltos”.
DC, 41.
“A todos es prometida la perfección moral y espiritual por la
gracia y el poder de Cristo. El es el origen del poder, la fuente de la
vida.… A cada paso sentimos su poder viviente”. HAp, 381.
“Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de
toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación
en temor de Dios”. 2 Corintios 7:1.
“Nadie puede ser omnipotente, pero todos pueden limpiarse de la
impiedad de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el
temor del Señor. Dios requiere que cada alma sea pura y santa.
Tenemos tendencias hereditarias hacia el mal. No necesitamos
continuar con ellas a cuestas. Es una debilidad humana abrigar el
egoísmo porque es un rasgo natural del carácter. Pero a menos que
desechemos todo egoísmo, a menos que crucifiquemos el yo, jamás
llegaremos a ser santos como Dios es santo”. FCV, 142.
“Dios no aceptará otra cosa que no sea la pureza y santidad; una
mancha, una arruga, un defecto en el carácter, los excluirá por siempre
del Cielo, con todas sus glorias y tesoros”. 2T, 403.
“Aun los pensamientos deben ser puestos en sujeción a la voluntad
de Dios y los sentimientos bajo el control de la razón y la religión. No se
nos dio nuestra imaginación para que le permitamos correr a rienda
suelta y salirse con la suya, sin realizar ningún esfuerzo para restringirla
y disciplinarla. Si los pensamientos son malos, los sentimientos
serán malos; y los pensamientos y los sentimientos combinados
forman el carácter moral”. ELC, 164.
“En su providencia, el Señor pone a los hombres donde él pueda
probar sus facultades morales y revelar sus motivos, a fin de que
puedan mejorar lo que es bueno en ellos y apartar lo malo. Dios quiere
que sus siervos se familiaricen con el mecanismo moral de su
propio corazón”. MG, 330.
“El hombre, 'cual es su pensamiento en su corazón, tal es él'.
Muchos pensamientos forman la historia no escrita de un solo día, y
estos pensamientos tienen mucho que ver con la formación del
carácter”. MJ, 142.
“Sin embargo, Cristo no nos ha dado la seguridad de que sea asunto
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