Page 139 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 139
se perfecciona”. 2Corintios 12:9.
“En Cristo, Dios ha provisto medios para subyugar todo rasgo
pecaminoso y resistir toda tentación, por fuerte que sea…. No se miren
a sí mismas, sino a Cristo”. DTG, 396.
“Cristo es la torre de nuestra fortaleza, y Satanás no tiene poder sobre
el alma que anda con Dios con humildad de espíritu.… Los peligros
acechan en todos los senderos, pero todo el universo celestial se
mantiene en actitud de alerta para no permitir que nadie sea tentado
más de lo que puede soportar. Algunos tienen rasgos muy fuertes de
carácter, que tendrán que ser reprimidos constantemente. Si se los
mantiene bajo el dominio del Espíritu de Dios, esas características serán
una bendición; en caso contrario, resultarán una maldición”. DC, 64.
“¿Está usted venciendo, o está siendo vencido por su propia
concupiscencia, apetitos y pasiones?” 5T, 482.
“Muchos son conscientes de su gran deficiencia, y leen, y oran, y se
proponen, y sin embargo no progresan. Parecen impotentes para resistir
la tentación. La razón es que no profundizan lo suficiente. No buscan
una conversión cabal del alma, para que las corrientes que manan de
ella puedan ser puras, y para que el comportamiento pueda dar
testimonio de que Cristo reina en el interior.
“Todos los defectos de carácter se originan en el corazón. El
orgullo, la vanidad, el mal genio y la codicia proceden del corazón carnal
que no ha sido renovado por la gracia de Cristo. Si el corazón es
refinado, subyugado y ennoblecido, las palabras y las acciones darán
testimonio de ese hecho. Cuando el alma se haya rendido por completo
a Dios, habrá una confianza firme en sus promesas, y ferviente oración y
esfuerzo decidido para controlar las palabras y las acciones”. RH,
09/01/85.
“Hay que sostener conflicto tras conflicto contra las tendencias
hereditarias. Tendremos que criticarnos a nosotros mismos
severamente, y no permitir que quede sin corregir un solo rasgo
desfavorable.
“Nadie diga: No puedo remediar mis defectos de carácter. Si llegáis a
esta conclusión, dejaréis ciertamente de obtener la vida eterna. La
imposibilidad reside en vuestra propia voluntad. Si no queréis, no podéis
vencer. La verdadera dificultad proviene de la corrupción de un corazón
no santificado y de la falta de voluntad para someterse al gobierno de
Dios”. PVGM, 266.
“Todos los que finalmente se sientan con Cristo en su trono serán
aquellos que hayan sido vencedores. Todo egoísmo debe ser
desarraigado del corazón. El apóstol dice: ‘Haya esta mente en
vosotros, la cual también la hubo en Cristo Jesús.’…
“¿Quién de nosotros está copiando al Modelo? ¿Estamos dominando
el orgullo del corazón por medio de la gracia de Cristo? ¿Hemos
desarraigado el egoísmo? ¿Hemos abierto de par en par la puerta del
corazón para que pueda penetrar el precioso amor de Jesús? ¿O
139

