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vigorosa  resistencia;  pero  si  la  lucha  prosigue  con  energía  y
        perseverancia, es posible vencerlos”. 2MCP, 624.
          “Para  ser  salvo  un  hombre  debe  ganar  la  victoria  sobre  sí  mismo,
        sobre su temperamento y sobre sus inclinaciones. Su voluntad debe ser
        colocada  en  conformidad  a  la  voluntad  de  Dios.  La  gloria  del  cielo  es
        solamente para aquellos quienes en esta tierra ponen por obra la justicia
        de  Cristo.…  Buscad  comprender  vuestra  responsabilidad  individual.
        Avanzad continuamente y el Señor os hará más que vencedores”. 4MR,
        172.
                    Todos Deben Ser Salvados Hasta lo Sumo
          “Por  lo  cual  puede  también  salvar  eternamente  a  los  que  por  él  se
        allegan  a  Dios,  viviendo  siempre  para  interceder  por  ellos”.  Hebreos
        7:25.
          “Muchas  voces  están  defendiendo  el  error;  defienda  la  vuestra  la
        verdad.… Presentad la verdad tal cual es en Jesús, y las exigencias de
        la  ley  y  del  Evangelio  con  claridad.  Presentad  a  Cristo,  el  camino,  la
        verdad y la vida, y hablad de su poder para salvar a todos los que se
        alleguen a él. El Capitán de nuestra salvación está intercediendo por su
        pueblo,  no  como  quien,  por  sus  peticiones,  quisiera  mover  al  Padre  a
        compasión, sino como vencedor, que pide los trofeos de su victoria. El
        puede salvar hasta lo sumo a todos los que se alleguen a Dios por
        su medio. Haced resaltar este hecho”. EV, 142.
          “Durante su agonía sobre la cruz, llegó a Jesús un rayo de consuelo.
        Fue la petición del ladrón arrepentido.… Este hombre no era un criminal
        empedernido.... Había visto y oído a Jesús y se había convencido por su
        enseñanza,  pero  había  sido  desviado  de  él  por  los  sacerdotes  y
        príncipes.  Procurando  ahogar  su  convicción,  se  había  hundido  más  y
        más  en  el  pecado,  hasta  que  fue  arrestado,  juzgado  como  criminal  y
        condenado a morir en la cruz. En el tribunal y en el camino al Calvario,
        había estado en compañía de Jesús....
          “El Espíritu Santo iluminó su mente y poco a poco se fue eslabonando
        la cadena de la evidencia. En Jesús, magullado, escarnecido y colgado
        de la cruz, vio al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. La
        esperanza se mezcló con la angustia en su voz, mientras que su alma
        desamparada se aferraba de un Salvador moribundo. 'Señor, acuérdate
        de  mí  -exclamó,-  cuando  vinieres  en  tu  reino'.  Prestamente  llegó  la
        respuesta.  El  tono  era  suave  y  melodioso,  y  las  palabras,  llenas  de
        amor, compasión y poder: De cierto te digo hoy: estarás conmigo en el
        paraíso....
          “Mientras  pronunciaba  las  palabras  de  promesa,  la  obscura  nube
        que  parecía  rodear  la  cruz  fue  atravesada  por  una  luz  viva  y
        brillante.  El  ladrón  arrepentido  sintió  la  perfecta  paz  de  la
        aceptación  por  Dios….  Su  oído  no  se  ha  agravado  al  punto  de  no
        poder  oír  ni  se  ha  acortado  su  brazo  para  no  poder  salvar.  Es  su
        derecho real salvar hasta lo sumo a todos los que por él se allegan a
        Dios". DTG, 697-699.

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