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fácil lograr la perfección del carácter. Un carácter noble, cabal, no se
hereda. No lo recibimos accidentalmente. Un carácter noble se obtiene
mediante esfuerzos individuales, realizados por los méritos y la gracia
de Cristo. Dios da los talentos, las facultades mentales; nosotros
formamos el carácter”. PVGM, 266.
“Las facultades mentales y morales que Dios nos ha dado no
constituyen el carácter. Son talentos que debemos emplear y que, si se
los usa correctamente, formarán un carácter recto.… La mente es el
huerto; el carácter es el fruto. Dios nos ha dado facultades para que
las cultivemos y las desarrollemos. La conducta que seguimos
determina nuestro carácter. Adiestrar esas facultades de manera que
armonicen y desarrollen un carácter valioso, es una obra que sólo
nosotros podemos hacer”. 2MCP, 565- 566.
“La habilidad mental y el genio no son el carácter, porque a menudo
son posesión de quienes tienen justamente lo opuesto a lo que es un
buen carácter. La reputación no es el carácter. El verdadero carácter
es una cualidad del alma que se manifiesta en la conducta”. CN,
147.
“La actitud de renunciación se manifestará constantemente en las
vidas de los que han sido rescatados por la sangre de Cristo. Se verán
la virtud y la justicia. La tranquila experiencia interior llenará la vida de
virtud, fe, humildad y paciencia. Esta debe ser nuestra experiencia de
todos los días. Debemos formar caracteres libres de pecado,
caracteres hechos justos en la gracia de Cristo y por ella”. CsS, 635.
Cada día al permitirle al amor de Dios controlar nuestros
pensamientos y sentimientos, nuestros caracteres pueden ser puros y
santos, y entonces nuestros actos serán apropiados.
“Por la repetición de los actos se establecen los hábitos y se
confirma el carácter”. CN, 184.
“¿Qué requiere Dios de su herencia comprada con su sangre? La
santificación de todo el ser, pureza como la pureza de Cristo, perfecta
conformidad con la voluntad de Dios”. HHD, 350.
“Nos pide que seamos perfectos como él, es decir, de igual manera.
Debemos ser centros de luz y bendición para nuestro reducido círculo
así como él lo es para el universo. No poseemos nade por nosotros
mismos, pero la luz del amor brilla sobre nosotros y hemos de reflejar su
resplandor. Gracias al bien proveniente de Dios, podemos ser perfectos
en nuestra esfera, así como él es perfecto en la suya”. DMJ, 67.
“¿Nos martirizaría Cristo requiriéndonos una imposibilidad? ¡Nunca,
nunca! Es un honor el que nos confiere al instarnos a ser santos en la
esfera de él. El puede capacitarnos para lograrlo pues declara: 'Toda
potestad me es dada en el cielo y en la tierra.' Tenemos el privilegio
de ese poder ilimitado”. FDC, 133.
Todos Deben Vencer sus Defectos de Carácter
“Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así
como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.
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