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se imparte a todos los que lo reciben como Salvador personal”. PVGM,
        252.
          “La única esperanza del hombre yace en Jesucristo, quien trajo el
        manto de su justicia para ponerlo sobre el pecador que quiera dejar de
        lado  sus  sucios  andrajos.  Son  muchísimos  los  que  se  aferran  a  sus
        sucios andrajos, los que Cristo está listo a quitar, eligiendo las manchas
        y la impureza del pecado en lugar de escoger la túnica pura de la justicia
        de  Cristo.  No  se  han  preparado  los  mantos  puros  y  santos  para  que
        alguien se los ponga  después de  haber entrado por  los portales de la
        ciudad.  Todos  los  que  entren  tendrán  la  túnica  de  la  justicia  de
        Jesucristo y el nombre de Dios se verá en su frente. Este nombre es
        el símbolo que el apóstol vio en visión y significa rendir la mente a la
        obediencia  inteligente  y  leal  a  todos  los  mandamientos  de  Dios.  No
        habrá  cobertor  de  pecados  y  faltas,  que  oculte  la  deformidad  del
        carácter;  no  habrá  ropa  medio  lavada;  por  el  contrario,  todos  serán
        puros y sin mácula”. YI, 08/18/86 (HHD, 68).
          “Dios exige que sus hijos sean perfectos. Su ley es una copia de
        su propio carácter, y es la norma de todo carácter. Esta norma infinita es
        presentada  a  todos  a  fin  de  que  no  haya  equivocación  respecto  a  la
        clase de personas con las cuales Dios ha de formar su reino. La vida de
        Cristo  sobre  la  tierra  fue  una  perfecta  expresión  de  la  ley  de  Dios,  y
        cuando los que pretenden ser hijos de Dios llegan a ser semejantes a
        Cristo  en  carácter,  serán  obedientes  a  los  mandamientos  de  Dios.
        Entonces el Señor puede con confianza contarlos entre el número que
        compondrá  la  familia  del  cielo.  Vestidos  con  el  glorioso  manto  de  la
        justicia  de  Cristo,  poseen  un  lugar  en  el  banquete  del  Rey.  Tienen
        derecho a unirse a la multitud que ha sido lavada con sangre”. PVGM,
        255-256.
                    Todos Deben ser Purificados en la Fuente
          “En  aquel  tiempo  habrá  manantial  abierto  para  la  casa  de  David  y
        para  los  moradores  de  Jerusalén,  para  el  pecado  y  la  inmundicia”.
        Zacarías 13:1.
          Algunos  dicen  que  la  fuente  es  tan  solo  para  la  última  generación,
        pero  eso  es  un  engaño.  La  fuente  estaba  disponible  tan  pronto  como
        entró el pecado. La sangre de Jesús debe limpiar a todo pecador que
        será salvo.
          “Se  ha  provisto  un  remedio  para  el  pecador.  Se  ha  abierto  una
        fuente para la impureza…. Jesús nos atrae a sí mismo por medio de la
        agencia de su Espíritu divino;  y a través de la fe en su sangre somos
        limpiados del pecado; ‘porque la sangre de Jesucristo su Hijo, nos limpia
        de todo pecado’. 'Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
        perdonarnos  nuestros  pecados,  y  limpiarnos  de  toda  injusticia”’.  RH,
        03/01/92.
          “Si se lo permiten (Cristo) los limpiará de toda contaminación; pero
        si se aferran a sus pecados no hay posibilidad de que sean salvos, pues
        la justicia de Cristo no cubre los pecados por los cuales no ha habido

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