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engañar a nuestro prójimo, están incluidos en este mandamiento. La
falsedad consiste en la intención de engañar. Mediante una mirada, un
ademán, una expresión del semblante, se puede mentir tan eficazmente
como si se usaran palabras. Toda exageración intencionada, toda
insinuación o palabras indirectas dichas con el fin de producir un
concepto erróneo o exagerado, hasta la exposición de los hechos de
manera que den una idea equivocada, todo esto es mentir. Este
precepto prohíbe todo intento de dañar la reputación de nuestros
semejantes por medio de tergiversaciones o suposiciones
malintencionadas, mediante calumnias o chismes. Hasta la supresión
intencional de la verdad, hecha con el fin de perjudicar a otros, es una
violación del noveno mandamiento”. PP, 317-318.
“Dejando pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias,
y todas las detracciones”. 1 Pedro 2:1.
“Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto,
de mal procede”. Mateo 5:37.
“Estas palabras condenan todas las frases e interjecciones insensatas
que rayan en profanidad. Condenan los cumplidos engañosos, el
disimulo de la verdad, las frases lisonjeras, las exageraciones, las
falsedades en el comercio que prevalecen en la sociedad y en el mundo
de los negocios. Enseñan que nadie puede llamarse veraz si trata de
aparentar lo que no es o si sus palabras no expresan el verdadero
sentimiento de su corazón....
“Todo cuanto hacen los cristianos debe ser transparente como la
luz del sol. La verdad es de Dios; el engaño, en cada tina de sus
muchas formas, es de Satanás; el que en algo se aparte de la verdad
exacta, se somete al poder del diablo”. DMJ, 60.
“No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu
prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa
alguna de tu prójimo”. Éxodo 20:17.
“El décimo mandamiento ataca la raíz misma de todos los pecados, al
prohibir el deseo egoísta, del cual nace el acto pecaminoso”. PP, 318.
“Vivir para sí es perecer. La codicia, el deseo de beneficiarse a sí
mismo, separa al alma de la vida. El espíritu de Satanás es conseguir,
atraer hacia sí. El espíritu de Cristo es dar, sacrificarse para bien de los
demás”. PVGM, 203.
“Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso
testimonio; no codiciarás: y si hay algún otro mandamiento, en esta
sentencia se comprende sumariamente: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo. La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento
de la ley es la caridad”. Romanos 13:9-10.
“Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de
los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
“Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; mas cualquiera que
matare, será culpado del juicio. Mas yo os digo, que cualquiera que
se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio;...
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