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cansancio.  Fue  sostenido  por  el  alimento  y  refrigerado  por  el  sueno.
        Participó  de  la  suerte  del  hombre,  aunque  era  el  inmaculado  Hijo  de
        Dios. Era Dios en la carne”. DTG, 278.
          “Cristo, que no conocía en lo más mínimo la mancha o contaminación
        del  pecado,  tomó  nuestra  naturaleza  en  su  condición  deteriorada”.
        1MS, 296.
          “Habría  sido  una  humillación  casi  infinita  para  el  Hijo  de  Dios
        revestirse  de  la  naturaleza  humana,  aun  cuando  Adán  poseía  la
        inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la especie
        se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo
        de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia
        de sus antepasados terrenales demuestra cuáles eran aquellos efectos.
        Mas  él  vino  con  una  herencia  tal  para  compartir  nuestras  penas  y
        tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado”. DTG, 32.
          “Jesús  fue  colocado  donde  su  carácter  iba  a  ser  probado.  Le  era
        necesario  estar  constantemente  en  guardia  a  fin  de  conservar  su
        pureza. Estuvo sujeto a todos los conflictos que nosotros tenemos que
        arrostrar,  a  fin  de  sernos un  ejemplo  en  la  niñez,  la  adolescencia  y  la
        edad adulta.
          “Satanás  fue  incansable  en  sus  esfuerzos  por  vencer  al  Niño  de
        Nazaret. Desde sus primeros años Jesús fue guardado por los ángeles
        celestiales;  sin  embargo,  su  vida  fue  una  larga  lucha  contra  las
        potestades de las tinieblas. El que hubiese en la tierra una vida libre de
        la  contaminación  del  mal  era  algo  que  ofendía  y  dejaba  perplejo  al
        príncipe de las tinieblas. No dejó sin probar medio alguno de entrampar
        a Jesús. Ningún hijo de la humanidad tendrá que llevar una vida santa
        en medio de tan fiero conflicto con la tentación como nuestro Salvador”.
        DTG, 52.
          “El Salvador llevó sobre sí los achaques de la humanidad y vivió una
        vida sin pecado, para que los hombres no teman que la flaqueza de la
        naturaleza  humana  les  impida  vencer.  Cristo  vino  para  hacernos
        'participantes de la naturaleza divina,  y  su vida es una afirmación
        de  que  la  humanidad,  en  combinación  con  la  divinidad,  no  peca”.
        MC, 136.
          “Los  hombres  y  mujeres  inventan  toda  clase  de  excusas  por  su
        propensión al pecado. Hacen del pecado una necesidad, algo que no se
        puede  vencer.  Pero  el  pecado  no  es  una  necesidad.  Cristo  estuvo  en
        este mundo desde su infancia hasta la madurez, y en ese tiempo afrontó
        y  venció  todas  las  tentaciones  que  asedian  al  hombre.  Es  un  modelo
        perfecto para la niñez, juventud, y madurez". FCV, 221.
          “Él tomó nuestra naturaleza y venció, a fin de que nosotros, tomando
        su naturaleza, pudiésemos vencer. Hecho 'en semejanza de carne de
        pecado', vivió una vida sin pecado. Ahora, por su divinidad, echa mano
        del trono del cielo, mientras que por su humanidad llega hasta nosotros.
        El nos invita a obtener por la fe en él la gloria del carácter de Dios. Por
        lo tanto, hemos de ser perfectos, como nuestro 'Padre que está en

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