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relacionarnos consigo mismo, de manera que nos puede dar poder para
vivir para él.
“Jesús vino a nuestro mundo para poner a disposición del hombre el
poder divino, a fin de que mediante su gracia pudiéramos ser
transformados a su semejanza”. FO, 50.
“Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”.
2 Corintios 12:9.
“Se ha dispuesto gracia abundante para que el alma creyente pueda
ser preservada del pecado, pues todo el cielo, con sus recursos
ilimitados, ha sido colocado a nuestra disposición”. 1MS, 461.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13.
“Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho
por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención: Para que,
como está escrito: 'El que se gloría, gloríese en el Señor'”. 1 Corintios
1:30-31.
“Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza”. Isaías 45:24.
“Vuestra esperanza no está en vosotros; está en Cristo. Vuestra
debilidad está unida a su fuerza, vuestra ignorancia a su sabiduría,
vuestra fragilidad a su eterno poder”. CC, 70.
“El vela sobre vosotros y si estáis dispuestos a dejaros guiar por él, os
rodeará de influencias para el bien que os capacitarán para cumplir la
totalidad de su voluntad respecto de vosotros”. MJ, 17.
“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos
sean dadas de su divina potencia”. 2 Pedro 1:3.
“Hay muchos que murmuran contra Dios en sus corazones. Ellos
dicen: ‘Heredamos la naturaleza caída de Adán, y no somos
responsables por nuestras imperfecciones naturales”. ST, 08/29/92.
“Jesús ha hecho amplia provisión para todas esas debilidades
naturales, para que las podamos vencer por medio de su gracia”. RH,
05/24/87.
“Cuando fraguamos excusas para justificar el egoísmo, los malos
pensamientos y las malas palabras, estamos educando el alma
para el mal, y si proseguimos haciéndolo, llegará a ser un hábito
ceder a la tentación”. 2MS, 270.
Esto es lo que muchos de nosotros hacíamos. Pensábamos que
podíamos excusar los pecados de nuestros corazones, que en realidad
son defectos de carácter.
“Dios no desea entrar en la mínima componenda con el pecado.
Si pudiese haberlo hecho, Cristo no hubiera necesitado venir a nuestro
mundo para sufrir y morir”. 5CB, 1118.
“Cristo ama a su iglesia. Dará toda la ayuda necesaria a los que pidan
fortaleza para desarrollar un carácter cristiano. Pero su amor no es
debilidad. No transigirá con sus pecados, ni les dará prosperidad
mientras sigan una conducta torcida. Sus pecados serán perdonados
sólo en virtud de un fiel arrepentimiento; porque Dios no cubrirá el mal
con el manto de su justicia”. HHD, 15.
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