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“Cuando un hombre se convierte a Dios, adquiere un nuevo gusto
moral, le es dada una nueva fuerza motriz y ama las cosas que Dios
ama”. 1MS, 394.
“El tiene poder para vigorizar y restaurar las facultades del alma
paralizadas por el pecado, la mente oscurecida, y la voluntad
pervertida”. ED, 29.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo
esto es de Dios, el cual nos reconcilió a sí por Cristo; y nos dio el
ministerio de la reconciliación”. 2 Corintios 5:17-18.
“Los que aceptan al Salvador llegan a ser hijos espirituales de Dios.
Constituyen sus hijos nacidos de nuevo, renovados en la justicia y en la
verdadera santidad. Su mente cambia”. RP, 98.
“Debemos aprender de Cristo. Debemos conocer que es él para los
que ha redimido. Debemos comprender que por medio de la fe en él
tenemos el privilegio de ser participantes de la naturaleza divina y
escapar de este modo de la corrupción que está en el mundo por causa
de la concupiscencia. Entonces seremos limpios de todo pecado, de
todos los defectos del carácter. No necesitamos retener ninguna
inclinación pecaminosa. Cristo es quien lleva los pecados; Juan dirigió
la gente a él, diciendo: 'He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado
del mundo'”. RH, 04/24/00.
“Si hoy mantenéis una relación correcta con Dios, estaréis preparados
en caso de que Cristo venga hoy. Lo que necesitamos es Cristo formado
dentro de nosotros, la esperanza de gloria”. LC, 227.
“Los que ven a Cristo en su verdadero carácter, y le reciben en el
corazón, tienen vida eterna. Por el Espíritu es como Cristo mora en
nosotros; y el Espíritu de Dios, recibido en el corazón por la fe, es el
principio de la vida eterna”. DTG, 352.
Él Vivirá en Vosotros y Os Dará Poder
“Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios
para salud a todo aquel que cree”. Romanos 1:16.
“'A todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de
Dios, a los que creen en su nombre.' Juan 1:12. Este poder no se halla
en el agente humano. Es el poder de Dios. Cuando un alma recibe a
Cristo, recibe poder para vivir la vida de Cristo”. PVGM, 255.
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