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No somos ya nosotros los que vivimos, sino que Cristo vive en
nosotros, y él es la esperanza de gloria. El yo está muerto, pero
Cristo es un Salvador vivo”. TM, 395-396.
“Y el Dios de paz.… Os haga aptos en toda obra buena para que
hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante
de él por Jesucristo”. Hebreos 13:20-21.
“Todos deben obtener una experiencia viva para sí mismos; deben
tener a Cristo entronizado en el corazón, su Espíritu debe controlar los
afectos, o la profesión de fe no tendrá valor y la condición de las
personas será aún peor que si nunca hubiesen oído la verdad”. 5T, 582.
“Que el Señor nos dé poder para crucificar el yo y para nacer de
nuevo, a fin de que Cristo pueda vivir en nosotros como principio vivo,
activo, capaz de mantenernos en la santidad”. 9T, 151.
“La vida de Dios en el alma es la única esperanza del hombre”.
MC, 78.
“A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de
este misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la
esperanza de gloria”. Colosenses 1:27.
Jesús quiere que le permitamos vivir en nosotros diariamente para
que podamos tener los frutos del Espíritu Santo en nuestras vidas y
representemos su carácter a otros.
Morad en Él y Llevad Mucho Fruto
“Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar
fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no
estuviereis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está
en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis
hacer”. Juan 15:4-5.
“Nuestra vitalidad vendrá del tronco principal. Es sólo por medio de
una unión personal con Cristo, de una comunión diaria, a cada hora con
él, que podremos llevar los frutos del Espíritu Santo”. 5T, 45.
“Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, pedid
todo lo que quisiereis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre,
en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”. Juan 15:7-8.
“Cristo, que habita en el alma, ejerce un poder transformador, y el
aspecto externo da testimonio de la paz y del gozo que reinan en lo
interior. Bebemos del amor de Cristo así como la rama obtiene su
alimento de la vid. Si estamos injertados en Cristo, si fibra tras fibra
hemos sido unidos con la Vid viviente, daremos evidencias de ese
hecho dando ricos racimos de fruto viviente”. 1MS, 395-396.
“Por sus frutos los conoceréis”. Mateo 7:16.
“Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benig-
nidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay
ley”. Gálatas 5:22-23.
“Cuando vivamos por la fe en el Hijo de Dios, los frutos del
Espíritu se verán en nuestra vida; no faltará uno solo.… La vida de
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