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sino que calma el mal humor y difunde una amabilidad que sienten todos
        los que están dentro de su círculo encantado”. DMJ, 19.
          “En esto conocemos que estamos en él, y él en nosotros, en que nos
        ha dado de su Espíritu”. 1 Juan 4:13.
          “Si  tenemos  el  amor  de  Cristo  en  nuestras  almas,  será  una  natural
        consecuencia  que  poseamos  todas  las  otras  gracias:  gozo,  paz,
        paciencia,  benignidad,  bondad,  fe,  mansedumbre,  templanza”.  ELC,
        244.
          “Hay muchos quienes nunca han sentido la necesidad de subyugar el
        yo, y de vencer los temperamentos impíos. Albergan la amargura y la ira
        en sus corazones,  y  estos malos rasgos contaminan el alma. De esta
        manera  niegan  a  Cristo,  y  ensombrecen  la  senda  de  otros.  Ninguno
        será excusado por la exhibición de temperamentos incontrolables; miles
        perderán el cielo por su falta de auto-control”. ST, 12/17/85.
          “Cuando  las  personas  profesan  ser  cristianas,  y  su  religión  no  los
        convierte en mejores hombre y mujeres en todos los aspectos de la vida
        -  representantes  vivos  de  Cristo,  en  disposición  y  en  carácter,  -  no  le
        pertenecen a él en forma alguna”. ML, 257.
          Pero muchas personas me dicen, aún si desobedecemos a nuestros
        padres haciendo algo malo, ¡Seguimos siendo sus hijos! Sí, físicamente,
        ¡Pero no espiritualmente! Existe una gran diferencia.
          “Empero el que se junta con el Señor, un espíritu es”. 1 Corintios
        6:17.
          “Un espíritu contrario al espíritu de Cristo le negaría, cualquiera que
        fuese  la  profesión  de  fe.  Los  hombres  pueden  negar  a  Cristo
        calumniando,  hablando  insensatamente  y  profiriendo  palabras  falsas  o
        hirientes. Pueden negarle rehuyendo las cargas de la vida, persiguiendo
        el  placer  pecaminoso.  Pueden  negarle  conformándose  con  el  mundo,
        siguiendo  una  conducta  descortés,  amando  sus  propias  opiniones,
        justificando  al  yo,  albergando  dudas,  buscando  dificultades  y  morando
        en tinieblas. De todas estas maneras, declaran que Cristo no está en
        ellos”. DTG, 324.
          “Jesús no vino a salvar a los hombres en sus pecados, sino de
        sus pecados. ‘El pecado es la transgresión de la ley’, y si fallamos en
        obedecer la ley, no aceptamos a nuestro Salvador. La única esperanza
        de salvación que tenemos es a través de Cristo. Si su Espíritu mora en
        el corazón, el pecado no puede permanecer allí”. RH, 03/16/86.
          ¿Qué debemos hacer para mantener el pecado  fuera?

                  PELEAD LA BUENA BATALLA DE LA FE
          “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual
        asimismo  eres  llamado,  habiendo  hecho  buena  profesión  delante  de
        muchos  testigos….  Que  guardes  el  mandamiento  sin  mácula  ni
        reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo”. 1 Timoteo
        6:12, 14.
          “Cuando las almas se han convertido, su salvación todavía no se ha

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