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a Cristo, llega a ser una fortaleza suya, que él sostiene en un mundo en
        rebelión,  y  no  quiere  que  otra  autoridad  sea  conocida  en  ella  sino  la
        suya. Un alma así guardada en posesión por los agentes celestiales
        es  inexpugnable  para  los  asaltos  de  Satanás.  Pero  a  menos  que
        nos entreguemos al dominio de Cristo, seremos dominados por el
        maligno. Debemos estar inevitablemente bajo el dominio del uno o del
        otro  de  los  dos  grandes  poderes  que  están  contendiendo  por  la
        supremacía del mundo. No es necesario que elijamos deliberadamente
        el servicio del reino de las tinieblas para pasar bajo su dominio. Basta
        que descuidemos de aliarnos con el reino de la luz. Si no cooperamos
        con los agentes celestiales, Satanás se posesionará de nuestro corazón,
        y hará de él su morada. La única defensa contra el mal consiste en
        que Cristo more en el corazón por la fe en su justicia. A menos que
        estemos  vitalmente  relacionados  con  Dios,  no  podremos  resistir  los
        efectos  profanos  del  amor  propio,  de  la  complacencia  propia  y  de  la
        tentación  a  pecar.  Podemos  dejar  muchas  malas  costumbres  y
        momentáneamente  separarnos  de  Satanás;  pero  sin  una  relación  vital
        con  Dios  por  nuestra  entrega  a  él  momento  tras  momento,  seremos
        vencidos.  Sin  un  conocimiento  personal  de  Cristo  y  una  continua
        comunión,  estamos  a  la  merced  del  enemigo,  y  al  fin  haremos  lo  que
        nos ordene”. DTG, 291.
          ¿Qué ha prometido Jesús para que nosotros no seamos vencidos por
        Satanas?

                      Él Proveerá un Camino de Escape
                             Cuando Seáis Tentado
          ”No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que
        no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará
        también  juntamente  con  la  tentación  la  salida,  para  que  podáis
        aguantar”. 1 Corintios 10:13.
          “Nuestro Padre celestial mide  y  pesa cada prueba antes de permitir
        que  le  sobrevengan  al  creyente.  Considera  las  circunstancias  y  la
        fortaleza del que va a soportar la prueba de Dios, y nunca permite que
        las tentaciones sean mayores que su capacidad de resistencia. Si el
        alma se ve sobrepasada y la persona es vencida, nunca debe ponerse
        esto a  la cuenta de Dios,  como que  no  proporcionó  la fortaleza de su
        gracia, sino que ello va a la cuenta del tentado, que no fue vigilante ni se
        dedicó  a  la  oración,  ni  se  apropió  por  la  fe  de  las  provisiones  que
        Dios  había  atesorado  en  abundancia  para  él.  Cristo  nunca  le  ha
        fallado a un creyente en su hora de conflicto. El creyente debe reclamar
        la promesa y hacer frente al enemigo en el nombre del Señor”. 2 MCP,
        490.
          Cuando usted sea un fiel creyente, no será tentado más allá de lo que
        pueda soportar, y él también proveerá una vía de escape, pero debemos
        seguir su vía de escape, de lo contrario no nos podrá ayudar.


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