Page 57 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 57
“Jesús venció por la sumisión a Dios y la fe en él, y mediante el
apóstol nos dice: 'Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros
huirá. Allegaos a Dios, y él se allegará a vosotros'. No podemos
salvarnos a nosotros mismos del poder del tentador; él venció a la
humanidad, y cuando nosotros tratamos de resistirle con nuestra propia
fuerza caemos víctimas de sus designios; pero 'torre fuerte es el nombre
de Jehová: a él correrá el justo, y será levantado'. Satanás tiembla y
huye delante del alma más débil que busca refugio en ese nombre
poderoso”. DTG, 104-105.
“Sabe el Señor librar de tentación a los píos”. 2 Pedro 2:9.
“Los esfuerzos humanos, por sí solos, son insuficientes. Sin la
ayuda del poder divino, no se conseguirá nada. Dios obra y el hombre
obra. La resistencia a la tentación debe venir del hombre, quien debe
obtener su poder de Dios.... Dios desea que tengamos dominio sobre
nosotros mismos, pero no puede ayudarnos sin nuestro consentimiento
y cooperación. El Espíritu divino obra por medio de los poderes y
facultades otorgados al hombre”. HAp, 384.
¿Cómo podrá él trabajar en nosotros si no se lo estamos permitiendo?
“Tan pronto como sometamos nuestra voluntad para que
armonice con la de Dios, aparecerá la gracia de Cristo para
cooperar con el hombre”. 2MCP, 719.
“Todas las fuerzas satánicas no tienen poder para vencer a un alma
que con fe sencilla se apoya en Cristo”. PVGM, 122.
En cuanto percibimos que estamos siendo tentados, debemos
nosotros someternos rápidamente a Dios. Entonces El obrara en
nosotros todo lo que sea necesario para que obtengamos la victoria.
Ángeles de Dios nos rodearan y la tentación perderá su poder.
“Alrededor de cada alma tentada hay ángeles de Dios, listos para
exaltar el estándar de rectitud, Si tan solo aquel que es tentado
demuestra un espíritu de resistencia al lo mal”. RH 8/8/07.
“Por medio de la fe y la oración todos pueden cumplir los requisitos
del Evangelio. Nadie puede ser forzado a transgredir. Primero tiene
que ganarse el consentimiento propio; el alma tiene que proponerse
cometer el acto pecaminoso antes que la pasión pueda dominar la razón
o que la iniquidad triunfe sobre la conciencia. No importa cuán fuerte sea
la tentación, no es excusa para el pecado. 'Los ojos de Jehová están
sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos'. Alma tentada,
clama a Jehová. Arrójate indefensa e indigna sobre Jesús y
reclama su promesa pura. El Señor escuchará. El sabe cuán fuertes
son las inclinaciones del corazón natural, y brindará su ayuda en
todo momento de tentación”. 5T, 155-156.
“Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso
para socorrer a los que son tentados”. Hebreos 2:18.
Cada vez que yo me apropio de la vía de escape de Dios al
someterme de inmediato a él cuando estoy siendo tentada, él obra en mí
la actitud apropiada y todo cuanto necesito para no caer en la tentación.
57

