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el control del Espíritu de Dios”. TM, 77.
          “Los  que  no  quieren  ser  víctimas  de  los  ardides  de  Satanás  deben
        custodiar cuidadosamente las avenidas del alma; deben abstenerse de
        leer, ver u oír cuanto sugiera pensamientos impuros”. MJ, 283.
          “No pondré delante de mis ojos cosa injusta”. Salmos 101:3.
          “El que halla placer espaciándose en escenas impuras, cultiva malos
        pensamientos  y  echa  miradas  sensuales,  puede  contemplar  en  el
        pecado visible, con su carga de vergüenza y aflicción desconsoladora, la
        verdadera naturaleza del mal que lleva oculto en su alma”. DMJ, 54.
          “Porque  cual  es  su  pensamiento  en  su  alma,  tal  es  él”.  Proverbios
        23:7.
          “Cuando se oye la primera sugerencia para hacer el mal, elevad una
        oración al cielo y resistid firmemente la tentación”. HHD, 166.
          “Pero pida en fe, no dudando nada”. Santiago 1:6.
          “El comienzo del acto de  ceder a la tentación está en el pecado de
        permitir que la mente vacile, en ser inconsecuente en vuestra confianza
        en  Dios.  El  perverso  siempre  anda  buscando  la  oportunidad  de
        desfigurar a Dios,  y de atraer la mente a lo que es prohibido. Si logra
        conseguirlo,  fijará  la  mente  sobre  las  cosas  de  este  mundo.  Se
        esforzará  por  excitar  las  emociones,    por  despertar  las  pasiones,
        por  fijar  los  afectos  en  aquello  que  no  es  para  el  bien;  pero
        vosotros  podéis  someter  toda  emoción  y  pasión  a  control,  en
        serena sujeción a la razón y la conciencia. Entonces Satanás pierde
        su poder de controlar la mente”. 1MCP, 31.
          “Por  lo  cual,  teniendo  los  lomos  de  vuestro  entendimiento  ceñidos,
        con  templanza,  esperad  perfectamente  en  la  gracia  que  os  es
        presentada  cuando  Jesucristo  os  es  manifestado:  Como  hijos
        obedientes,  no  conformándoos  con  los  deseos  que  antes  teníais
        estando en vuestra ignorancia; Sino como aquel que os ha llamado es
        santo,  sed  también  vosotros  santos  en  toda  conversación:  Porque
        escrito está: 'Sed santos, porque yo soy santo'”. 1 Pedro 1:13-16.
          “La  intervención  del  tentador  no  ha  de  ser  tenida  por  excusa  para
        cometer  una  mala  acción.  Satanás  se  alegra  cuando  oye  a  los  que
        profesan  seguir  a  Cristo  buscando  excusas  por  su  deformidad  de
        carácter. Son estas excusas las que inducen a pecar. No hay disculpa
        para  el pecado.  Un temperamento santo, una  vida  semejante a  la de
        Cristo, es accesible para todo hijo de Dios arrepentido y creyente”. DTG,
        278.
          “Por  lo  demás,  hermanos  míos,  confortaos  en  el  Señor,  y  en  la
        potencia de su fortaleza”. Efesios 6:10.
          “Apoyaos  en  él;  y  a  través  de  su  poder  podréis  apagar  todos  los
        dardos de fuego del adversario y salir más que vencedores”. 4T, 213.
          “Cuando nos veamos asaltados por las tentaciones, no miremos las
        circunstancias o nuestra debilidad, sino el poder de la Palabra. Toda su
        fuerza  es  nuestra.  'En  mi  corazón  he  guardado  tus  dichos-dice  el
        salmista,-para no pecar contra ti'. 'Por la palabra de tus labios yo me he

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