Page 64 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 64

98.
          “Pues  que  Cristo  ha  padecido  por  nosotros  en  la  carne,  vosotros
        también  estad  armados  del  mismo  pensamiento:  que  el  que  ha
        padecido  en  la  carne,  cesó  de  pecado;  Para  que  ya  el  tiempo  que
        queda en carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la
        voluntad de Dios”. 1 Pedro 4:1, 2.
          “La fuerza de carácter consiste en dos cosas: la fuerza de voluntad y
        el  dominio  propio.  Muchos  jóvenes  consideran  equivocadamente  la
        pasión fuerte  y sin control como fuerza de carácter; pero la verdad es
        que  el  que  es  dominado  por  sus  pasiones  es  un  hombre  débil.  La
        verdadera  grandeza  y  nobleza  del  hombre  se  miden  por  su  poder  de
        subyugar  sus  sentimientos,  y  no  por  el  poder  que  tienen  sus
        sentimientos  de  subyugarle  a  él.  El  hombre  más  fuerte  es  aquel  que,
        aunque sensible al maltrato, refrena sin embargo la pasión y perdona a
        sus enemigos”. CN, 147-148.
          “Las pasiones inferiores tienen su sede en el cuerpo y obran por su
        medio.  Las  palabras  'carne,'  'carnal'  o  'concupiscencias  carnales'
        abarcan la naturaleza inferior y corrupta; por sí misma la carne no puede
        obrar  contra  la  voluntad  de  Dios.  Se  nos  ordena  que  crucifiquemos  la
        carne,  con  los  afectos  y  las  concupiscencias.  ¿Cómo  lo  haremos?
        ¿Inflingiremos  dolor  al  cuerpo?  No,  pero  daremos  muerte  a  la
        tentación a pecar. Debe expulsarse el pensamiento corrompido. Todo
        intento  debe  someterse  al  cautiverio  de  Jesucristo.  Todas  las
        propensiones  animales  deben  sujetarse  a  las  facultades  superiores
        del alma. El amor de Dios debe reinar supremo. Cristo debe ocupar un
        trono  indiviso.  Nuestros  cuerpos  deben  ser  considerados  como  su
        posesión  adquirida.  Los  miembros  del  cuerpo  han  de  llegar  a  ser  los
        instrumentos de la justicia”. HAD, 112.
          “Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos
        y concupiscencias”. Gálatas 5:24.
          “No  reine,  pues,  el  pecado  en  vuestro  cuerpo  mortal,  para  que  le
        obedezcáis  en  sus  concupiscencias;  Ni  tampoco  presentéis  vuestros
        miembros  al  pecado  por  instrumento  de  iniquidad;  antes  presentaos  a
        Dios  como  vivos  de  los  muertos,  y  vuestros  miembros  a  Dios  por
        instrumentos de justicia”. Romanos 6:12-13.
          “El agente humano ha de cooperar con Dios y mantener en sujeción
        aquellas pasiones que  debieran ser sometidas. Para lograr  esto,  debe
        ser incansable en sus oraciones a Dios y debe obtener siempre la gracia
        para regir su espíritu, carácter y acciones. Mediante la gracia impartida
        de Cristo, puede ser capacitado para vencer”. 1MS, 446.
          “Como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes
        teníais  estando  en  vuestra  ignorancia;  Sino  como  aquel  que  os  ha
        llamado  es  santo,  sed  también  vosotros  santos  en  toda  conversación:
        Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”. 1 Pedro 1:14-16.
          “Porque si viviereis conforme a la carne, moriréis; mas si por el
        espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis”. Romanos 8:13.

                                       64
   59   60   61   62   63   64   65   66   67   68   69