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“Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros
también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha
padecido en la carne, cesó de pecado; Para que ya el tiempo que
queda en carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la
voluntad de Dios”. 1 Pedro 4:1, 2.
“La fuerza de carácter consiste en dos cosas: la fuerza de voluntad y
el dominio propio. Muchos jóvenes consideran equivocadamente la
pasión fuerte y sin control como fuerza de carácter; pero la verdad es
que el que es dominado por sus pasiones es un hombre débil. La
verdadera grandeza y nobleza del hombre se miden por su poder de
subyugar sus sentimientos, y no por el poder que tienen sus
sentimientos de subyugarle a él. El hombre más fuerte es aquel que,
aunque sensible al maltrato, refrena sin embargo la pasión y perdona a
sus enemigos”. CN, 147-148.
“Las pasiones inferiores tienen su sede en el cuerpo y obran por su
medio. Las palabras 'carne,' 'carnal' o 'concupiscencias carnales'
abarcan la naturaleza inferior y corrupta; por sí misma la carne no puede
obrar contra la voluntad de Dios. Se nos ordena que crucifiquemos la
carne, con los afectos y las concupiscencias. ¿Cómo lo haremos?
¿Inflingiremos dolor al cuerpo? No, pero daremos muerte a la
tentación a pecar. Debe expulsarse el pensamiento corrompido. Todo
intento debe someterse al cautiverio de Jesucristo. Todas las
propensiones animales deben sujetarse a las facultades superiores
del alma. El amor de Dios debe reinar supremo. Cristo debe ocupar un
trono indiviso. Nuestros cuerpos deben ser considerados como su
posesión adquirida. Los miembros del cuerpo han de llegar a ser los
instrumentos de la justicia”. HAD, 112.
“Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos
y concupiscencias”. Gálatas 5:24.
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le
obedezcáis en sus concupiscencias; Ni tampoco presentéis vuestros
miembros al pecado por instrumento de iniquidad; antes presentaos a
Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros a Dios por
instrumentos de justicia”. Romanos 6:12-13.
“El agente humano ha de cooperar con Dios y mantener en sujeción
aquellas pasiones que debieran ser sometidas. Para lograr esto, debe
ser incansable en sus oraciones a Dios y debe obtener siempre la gracia
para regir su espíritu, carácter y acciones. Mediante la gracia impartida
de Cristo, puede ser capacitado para vencer”. 1MS, 446.
“Como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes
teníais estando en vuestra ignorancia; Sino como aquel que os ha
llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación:
Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”. 1 Pedro 1:14-16.
“Porque si viviereis conforme a la carne, moriréis; mas si por el
espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis”. Romanos 8:13.
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