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os enfermaréis y muriereis sin arrepentimiento, estaríais perdidos”. RH,
        12/24/89.
          “Un pecado del cual no os hayáis arrepentido es suficiente para cerrar
        las puertas del cielo contra vosotros. Jesús vino a morir en la cruz del
        Calvario  porque  el  hombre  no  podía  ser  salvado  con  una  mancha  de
        pecado sobre él”. ST, 03/17/90.
          “Vuestra única seguridad está en acudir a Cristo, y en cesar de pecar
        en  este  mismo  momento.  La  dulce  voz  de  misericordia  resuena  en
        vuestros oídos hoy, pero, ¿quién puede decir si resonará mañana?” ST,
        08/29/92.
          “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que
        está  cercano.  Deje  el  impío  su  camino,  y  el  hombre  inicuo  sus
        pensamientos; y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y
        al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. Isaías 55:6-7.
          “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salvará a los
        contritos de espíritu”. Salmos 34:18.
          “Cuando el hombre ha pecado contra un Dios santo y misericordioso,
        no  puede  seguir  una  conducta  más  noble  que  la  que  consiste  en
        arrepentirse  sinceramente  y  confesar  sus  errores  con  lágrimas  y
        amargura en  el alma. Esto es  lo que Dios requiere; no puede aceptar
        sino un corazón quebrantado y un espíritu contrito”. PR, 321.
          “Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y
        oraren,  y  buscaren mi rostro,  y se convirtieren de sus malos caminos;
        entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su
        tierra”. 2 Crónicas 7:14.
          “El  pueblo  de  Dios  debe  avanzar  con  entendimiento.  No  debiera
        estar  satisfecho  hasta  haber  confesado  todo  pecado  conocido;
        después  de  eso  tienen  el  privilegio  y  el  deber  de  creer  que  Jesús  los
        acepta”. 1T, 156.
          Dios siempre trata con los pecados conocidos, pero debemos tener
        en cuenta que todos los pecados secretos son pecados conocidos. No
        son  pecados  involuntarios,  pero  solo  vosotros  y  Dios  sabéis  cuáles
        son. Todos éstos deben ser entregados, confesados y perdonados.
          “La  ley  de  Dios  toma  en  cuenta  los  celos,  la  envidia,  el  odio,  la
        malignidad, la venganza, la concupiscencia y la ambición que agitan el
        alma, pero que no han hallado expresión en acciones externas porque
        ha faltado la oportunidad aunque no la voluntad. Y se demandará cuenta
        de esas emociones pecaminosas en el día cuando 'Dios traerá toda obra
        a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala'".
        1MS, 254-255.
          Puede haber pecados de ignorancia, pero Dios se encarga de esos.
          “Jesús está de pie delante del arca, realizando su intercesión final por
        todos  aquellos  para  quienes  hay  todavía  misericordia,  y  por  los  que
        hayan  violado  ignorantemente  la  ley  de  Dios.  Esta  expiación  es
        hecha  tanto  para  los  justos  muertos  como  para  los  justos  vivos.
        Incluye  a  todos  los  que  murieron  confiando  en  Cristo,  aunque,  por  no

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