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en la verdad”. AO, 364.
          “Dirigid a la gente palabras de aliento; elevadla hasta Dios en oración.
        Muchos vencidos por la tentación se sienten humillados por sus caídas,
        y  les  parece  inútil  acercarse  a  Dios;  pero  este  pensamiento  es  del
        enemigo. Cuando han pecado y se sienten incapaces de orar, decidles
        que es entonces cuando deben orar. Bien pueden estar avergonzados y
        profundamente humillados; pero cuando confiesen sus pecados, Aquel
        que es fiel y justo se los perdonará y los limpiará de toda iniquidad”. MC,
        136.
          “Si él se volviere de su pecado, é hiciere juicio y justicia, Si el impío
        restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, caminare en las
        ordenanzas  de  la  vida,  no  haciendo  iniquidad,  vivirá  ciertamente  y  no
        morirá”. Ezequiel 33:14-15.
          “Aún no es demasiado tarde para que los errores se corrijan. Muestra
        tu  arrepentimiento  por  las  equivocaciones  pasadas  redimiendo  el
        tiempo.  Donde  hayas  hecho  mal  a  alguien,  haz  restitución  a  medida
        que  venga  a  tu  mente.  Esta  es  tu  única  esperanza  del  amor
        perdonador de Dios”. 3T, 549-550.
          “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”. Lucas 3:8.
          “Si  hemos  perjudicado  a  otros  en  cualquier  transacción  comercial
        injusta,... deberíamos confesar nuestro agravio y hacer restitución en
        la medida de lo posible”. DTG, 509-510.
          “No puede corregir todos los casos, ya que algunas de las personas a
        quienes causó daño han bajado a la tumba y la cuenta está registrada
        en contra suya. En estos casos, lo mejor que puede hacer es presentar
        una  ofrenda  de  expiación  ante  el  altar  del  Señor,  y  él  lo  aceptará  y
        perdonará.  Pero  hasta  donde  sea  posible,  debe  compensar  a  los
        hermanos perjudicados”. 5T, 318.
          “Y  será  que  cuando  pecare  en  alguna  de  estas  cosas,  confesará
        aquello en que pecó”. Levítico 5:5.
          “Los culpables saben exactamente qué pecados han de confesar
        para que sus almas queden limpias delante de Dios”. 1JT, 48-49.
          “Si ha habido dificultades.… si la envidia, la malicia, la amargura y las
        malas  sospechas  han  existido,  confesad  estos  pecados,  no  de  una
        manera general, sino personalmente a vuestros hermanos y hermanas.
        Sed definidos. Si habéis cometido un mal  y ellos veinte, confesad ese
        único mal como si fuerais los mayores ofensores. Tomadlos de la mano,
        permitid  que  vuestro  corazón  se  enternezca  bajo  la  influencia  del
        Espíritu de Dios, y decid: ‘¿Quisierais perdonarme?'” OHC, 370.
          “Vestíos  pues,  como  escogidos  de  Dios,  santos  y  amados,  de
        entrañas  de  misericordia,  de  benignidad,  de  humildad,  de  man-
        sedumbre,  de  tolerancia;  Sufriéndoos  los  unos  a  los  otros,  y
        perdonándoos los unos a los otros si alguno tuviere queja del otro: de la
        manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre
        todas  estas  cosas  vestíos  de  caridad,  la  cual  es  el  vínculo  de  la
        perfección. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la cual

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