Page 70 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 70
sino que también hieres y tratas mal al corazón de Cristo”. RH, 04/08/02.
“Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis
de vuestros corazones cada uno a su hermano sus ofensas”. Mateo
18:35.
“Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada
de vosotros, y toda malicia: Antes sed los unos con los otros benignos,
misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios
os perdonó en Cristo”. Efesios 4:31-32.
“Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está
en los cielos os perdonará vuestras ofensas”. Marcos 11:26.
“El que rehúsa perdonar está desechando por este hecho su
propia esperanza de perdón”. PVGM, 193.
“Es verdad que él puede haber recibido perdón una vez; pero su
espíritu falto de misericordia muestra que ahora rechaza el amor
perdonador de Dios. Se ha separado de Dios, y está en la misma
condición en que se hallaba antes de ser perdonado. Ha negado su
arrepentimiento, y sus pecados están sobre él como si no se hubiera
arrepentido”. PVGM, 196.
Ayudad a Restaurar al Caído
“Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois
espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre;
considerándote a ti mismo, porque tú no seas también tentado”. Gálatas
6:1.
“Siempre resulta humillante que a uno le indiquen sus errores. No
tornen amarga la experiencia con una censura innecesaria. La crítica
severa produce desánimo y hace que la vida sea sombría y desdichada.
“Hermanos míos, prevalezcan por medio del amor más bien que por la
severidad. Cuando el que comete una falta acepta su error, cuiden de no
destruir su dignidad. No traten de magullar y herir, sino más bien de
vendar y sanar”. 7T, 252.
“A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros
también teman”. 1 Timoteo 5:20.
“Cristo ha enseñado claramente que aquellos que persisten en
pecados manifiestos deben ser separados de la iglesia; pero no nos ha
encomendado la tarea de juzgar el carácter y los motivos”. PVGM, 50.
“'No juzguéis, para que no seáis juzgados'. No os estiméis mejores
que los demás ni os erijáis en sus jueces. Ya que no podéis discernir
los motivos, no podéis juzgar a otro”. DTG, 280.
“Mas el que me juzga, el Señor es. Así que, no juzguéis nada antes
de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto
de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones”. 1 Corintios
4:4-5.
“Juzgar y reprobar son dos cosas diferentes. Dios colocó sobre
sus siervos la obra de reprobar con amor a los que yerran, pero prohíbe
y denuncia el juicio apresurado, tan común entre los profesos creyentes
70

