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soportando los unos a los otros en amor; Solícitos a guardar la unidad
        del Espíritu en el vínculo de la paz”. Efesios 4:1-3.
          “Haced  todo  sin  murmuraciones  y  contiendas,  Para  que  seáis
        irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación
        maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el
        mundo; reteniendo la palabra de vida”. Filipenses 2:14-15.
          “Porque  no  nos  ha  llamado  Dios  a  inmundicia,  sino  a
        santificación”. 1 Tesalonicenses 4:7.
          “Para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las
        tinieblas a su luz admirable”. 1 Pedro 2:9.
          “Como  todas  las  cosas  que  pertenecen  a  la  vida  y  a  la  piedad  nos
        sean dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos
        ha  llamado  por  su  gloria  y  virtud:  Por  las  cuales  nos  son  dadas
        preciosas  y  grandísimas  promesas,  para  que  por  ellas  fueseis  hechos
        participantes  de  la  naturaleza  divina,  habiendo  huido  de  la  corrupción
        que está en el mundo por concupiscencia”. 2 Pedro 1:3-4.
          “Ninguno  de  nosotros  necesita  excusar  nuestro  temperamento
        arrebatado, nuestros caracteres desfigurados, nuestro egoísmo, envidia,
        celos, o cualquier impureza del alma, del cuerpo o del espíritu. Dios nos
        ha  llamado  a  gloria  y  a  virtud.  Nosotros  debemos  obedecer  el
        llamado”. RH, 04/24/00.
          “A través de todas  las edades  y  en  toda nación  aquellos que creen
        que Jesús puede y en efecto los salvará personalmente del pecado, son
        los elegidos y escogidos de Dios son su tesoro peculiar. Ellos obedecen
        a  su  llamado,  y  salen  del  mundo  y  se  separan  de  todo  pensamiento
        inmundo  y  de  toda  práctica  impía....  Es  un  hecho  triste  que  la  gran
        mayoría del profeso pueblo de Dios no ha tenido fe en Cristo como
        su  Salvador  personal.  Si  ellos  hubiesen  creído  en  las  promesas  de
        Dios registradas para ellos, entonces ellos hubieran recibido diariamente
        la gracia de Dios, y ellos habrían vencido por causa de los meritos de un
        Salvador crucificado y resucitado”. RH 08/01/93.
          “Vestíos  pues,  como  escogidos  de  Dios,  santos  y  amados,  de
        entrañas  de  misericordia,  de  benignidad,  de  humildad,  de  man-
        sedumbre,  de  tolerancia;  Sufriéndoos  los  unos  a  los  otros,  y
        perdonándoos los unos a los otros si alguno tuviere queja del otro: de la
        manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre
        todas  estas  cosas  vestíos  de  caridad,  la  cual  es  el  vínculo  de  la
        perfección”. Colosenses 3:12-14.
          “Y esto ruego, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y
        en todo conocimiento, Para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y
        sin ofensa para el día de Cristo; Llenos de frutos de justicia, que son por
        Jesucristo, a gloria y loor de Dios”. Filipenses 1:9-11.
          “El  amor  sea  sin  fingimiento:  aborreciendo  lo  malo,  llegándoos  a  lo
        bueno;  Amándoos  los  unos  a  los  otros  con  caridad  fraternal;
        previniéndoos  con  honra  los  unos  a  los  otros;  En  el  cuidado  no
        perezosos;  ardientes  en  espíritu;  sirviendo  al  Señor;  Gozosos  en  la

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