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guardado de las vías del destructor'. Salmos 119:11; 17:4". DTG, 99.
“El padre de la mentira tiembla cuando la verdad de Dios, con poder
ardiente, le es arrojada a la cara”. 5T, 402.
Actuad con el Espíritu
No Gratifiquéis la Carne
“Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia
de la carne. Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu
contra la carne: y estas cosas se oponen la una a la otra, para que no
hagáis lo que quisieres”. Gálatas 5:16-17.
Hemos de tener presente que cuando hayamos sido limpiados y
renovados en el espíritu de nuestras mentes, y nos hemos revestido de
la nueva naturaleza, creados en verdadera justicia y santidad, esto no
quiere decir la naturaleza pecaminosa, carnal. Esto se volverá sagrado
cuando Cristo vuelva de nuevo. Jesús asumió la naturaleza carnal
pecaminosa para poder ser tentado como lo somos nosotros, pero la
tentación no es pecado. No tenemos que ceder a la incitación al
egoísmo, resentimiento, irritación, impaciencia, o cualquier otra
tentación. Dios es poderoso para librarnos de caer si acudimos a él.
“El cristiano sentirá la incitación al pecado, pues la carne desea
vivamente la concupiscencia, oponiéndose al Espíritu; pero el Espíritu
lucha contra la carne, manteniendo una continua batalla. Aquí es donde
se necesita la ayuda de Cristo. La debilidad humana se une a la fuerza
divina, y la fe exclama: 'Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la
victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo'". MJ, 112.
“El mayor triunfo que nos da la religión de Cristo es controlarnos
a nosotros mismos. Nuestras propensiones naturales deben ser
controladas, o nunca podremos vencer como Cristo venció”. 4T,
235.
“Fue 'tentado en todo como nosotros'. Satanás estaba listo para
atacarlo a cada paso, lanzándole sus más fieras tentaciones; pero 'él no
pecó ni fue hallado engaño en su boca'. 'Fue probado mediante el
sufrimiento', sufrió conforme a la medida de su perfección y santidad.
Pero el príncipe de las tinieblas no halló nada en él; ni un solo
pensamiento o emoción respondió a la tentación”. 5T, 398.
“Aunque él fue probado [terriblemente] para que hablara
precipitadamente y con ira, ni una sola vez pecó con sus labios. Con
paciente calma hizo frente a las burlas, los sarcasmos y al ridículo de
sus compañeros en el banco de carpintero”. 7CB, 948.
“Jesús no contendía por sus derechos. Con frecuencia su trabajo
resultaba innecesariamente penoso porque era voluntario y no se
quejaba. Sin embargo, no desmayaba ni se desanimaba. Vivía por
encima de estas dificultades, como en la luz del rostro de Dios. No
ejercía represalias cuando le maltrataban, sino que soportaba
pacientemente los insultos”. DTG, 68-69.
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