Page 53 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 53

entregar  a  Jesús,  su  Hijo  amado,  como  holocausto  por  el  pecado,  le
        capacita  para  decir,  sin  violar  ni  un  solo  principio  de  su  gobierno:
        'Entrégate a mí; dame tu voluntad;' apártala del control de Satanás, y yo
        me  apoderaré  de  ella;  entonces  yo  podré  obrar  en  ti  tanto  el  querer
        como el poder mi santa voluntad”. 5T, 486.
          “Por  medio  de  la  voluntad,  el  pecado  retiene  su  dominio  sobre
        nosotros”. DMJ, 55.
          “El  tentado  necesita  comprender  la  verdadera  fuerza  de  la
        voluntad. Ella es el poder gobernante en la naturaleza del hombre, la
        facultad de decidir y elegir. Todo depende de la acción correcta de la
        voluntad. El desear lo bueno y lo puro es justo; pero si no hacemos más
        que  desear,  de  nada  sirve.  Muchos  se  arruinarán  mientras  esperan  y
        desean  vencer  sus  malas  inclinaciones.  No  someten  su  voluntad  a
        Dios. No escogen servirle.
          “Dios nos ha dado la facultad de elección; a nosotros nos toca
        ejercitarla.  No  podemos  cambiar  nuestros  corazones  ni  dirigir
        nuestros pensamientos,  impulsos  y  afectos. No podemos hacernos
        puros,  propios  para  el  servicio  de  Dios.  Pero  sí  podemos  escoger  el
        servir a Dios; podemos entregarle nuestra voluntad, y entonces él obrará
        en  nosotros  el  querer  y  el  hacer  según  su  buena  voluntad.  Así  toda
        nuestra naturaleza se someterá a la dirección de Cristo.
          “Mediante el debido uso de la voluntad, cambiará enteramente la
        conducta.  Al  someter  nuestra  voluntad  a  Cristo,  nos  aliamos  con  el
        poder divino. Recibimos fuerza de lo alto para mantenernos firmes. Una
        vida  pura  y  noble,  de  victoria  sobre  nuestros  apetitos  y  pasiones,  es
        posible  para  todo  el  que  une  su  débil  y  vacilante  voluntad  a  la
        omnipotente e invariable voluntad de Dios”. MC, 131-132.
          “Los  seres  celestiales  obrarán  con  el  agente  humano  que  con
        determinada  fe  busque  esa  perfección  de  carácter  que  alcanzará  la
        perfección en la acción. Cristo dice a cada uno de los que se ocupan en
        su obra: Estoy a tu mano derecha para ayudarte.
          “Cuando  la  voluntad  del  hombre  coopera  con  la  voluntad  de  Dios,
        llega  a  ser  omnipotente.  Cualquier  cosa  que  debe  hacerse  por  orden
        suya,  puede  llevarse  a  cabo  con  su  fuerza.  Todos  sus  mandatos  son
        habilitaciones”. PVGM, 267-268.
          “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13.
          “Sin  el  poder  divino,  ninguna  reforma  verdadera  puede  llevarse  a
        cabo.  Las vallas humanas levantadas contra las tendencias naturales y
        fomentadas no son más que bancos de arena contra un torrente. Sólo
        cuando  la  vida  de  Cristo  es  en  nuestra  vida  un  poder  vivificador
        podemos  resistir  las  tentaciones  que  nos  acometen  de  dentro  y  de
        fuera”. MC, 92.
          “Cuando el  alma se entrega a Cristo, un  nuevo  poder se posesiona
        del  nuevo  corazón.  Se  realiza  un  cambio  que  ningún  hombre  puede
        realizar  por  su  cuenta.  Es  una  obra  sobrenatural,  que  introduce  un
        elemento sobrenatural en la naturaleza humana. El alma que se entrega

                                       53
   48   49   50   51   52   53   54   55   56   57   58