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logrado. Entonces tienen por delante la carrera para correrla; la ardua
batalla está delante de ellos para ‘pelear la buena batalla de la fe.’... La
batalla dura toda la vida”. OHC, 163.
“Por tanto…. dejando todo el peso del pecado que nos rodea,
corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta, puestos los
ojos en el autor y consumador de la fe, en Jesús”. Hebreos 12:1-2.
“El peso…. son los malos hábitos y las malas prácticas que hemos
formado al seguir nuestras inclinaciones naturales”. 7CB, 946.
Cuando llegamos al pie de la cruz, nos despojamos de todos nuestros
viejos hábitos y prácticas pecaminosas. ¿Cómo lo hacemos?
Renunciamos a nuestro derecho a vivir conforme a nuestras viejas
maneras y decidimos vivir sólo para Dios mediante su poder.
“Cada alma hereda ciertos rasgos anticristianos de carácter. Es
obra grande y noble de toda la vida el mantener bajo control esas
tendencias hacia el mal. Son las cosas pequeñas que cruzan nuestra
senda las que probablemente nos hacen perder el poder del dominio
propio”. ELC, 231.
“Cada día debe renovar su consagración, cada día debe batallar
contra el pecado. Los hábitos antiguos, las tendencias hereditarias hacia
el mal, se disputarán el dominio, y contra ellos debe siempre velar,
apoyándose en el poder de Cristo para obtener la victoria”. HAp, 380.
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le
obedezcáis en sus concupiscencias; Ni tampoco presentéis vuestros
miembros al pecado por instrumento de iniquidad; antes presentaos a
Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros a Dios por
instrumentos de justicia”. Romanos 6:12-13.
“Tan pronto como doblegamos nuestra voluntad para que
armonice con la voluntad de Dios, la gracia de Cristo está lista para
cooperar con el instrumento humano”. ELC, 27.
“Procuremos no estar en la posición de aquellos por quienes el
Salvador murió en vano. En Cristo hay suficiente gracia para vencer
todos los rasgos pecaminosos de carácter, y la fortaleza se encuentra
solamente en él”. RH, 3/17/1891.
“Confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. Vestíos de
toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne;
sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo,
gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los
aires”. Efesios 6:10-12.
“Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual
león rugiente, anda alrededor buscando a quien devore: Al cual resistid
firmes en la fe”. 1 Pedro 5:8-9.
“Todo cristiano debe estar constantemente en guardia y velar sobre
toda avenida del alma por la cual Satanás pudiera hallar acceso. Debe
orar por el auxilio divino y al mismo tiempo resistir resueltamente toda
inclinación a pecar. Con valor, fe y esfuerzo perseverante, puede
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