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Cristo en vosotros produce los mismos frutos que en él”. DTG, 630-631.
“¿Estáis en una posición donde no poséis estas gracias? ¿Tan pronto
como alguno os ofendáis, se levanta en vuestro corazón un sentimiento
de amargura, un espíritu de rebelión? Si éste es el espíritu que tenéis,
acuérdese que no tenéis el Espíritu de Cristo. Es otro espíritu”. RH,
12/21/86.
“El Espíritu de Cristo se manifestará en todos aquellos que han
nacido de Dios. La disensión y la contienda no pueden surgir entre los
que son controlados por su Espíritu”. 5T, 210.
“'Por sus frutos los conoceréis'. Ya sea Dios o ya sea Satanás quien
controla la mente, la vida muestra con toda claridad que ninguno
necesita errar en cuanto a qué poder es al que se le está rindiendo
lealtad”. FE, 89.
“Cuando damos lugar a la impaciencia, expulsamos del corazón al
Espíritu de Dios, y damos lugar a los atributos de Satanás”. 2MS, 270.
“'Si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois
esclavos de aquel a quien obedecéis'. Si nos dejamos dominar por la
ira, la concupiscencia, la codicia, el odio, el egoísmo o cualquier otro
pecado, nos hacemos siervos del pecado. 'Ninguno puede servir a dos
señores'. Si servimos al pecado, no podemos servir a Cristo”. MJ, 112.
“Cristo no dice que el hombre no querrá servir a dos señores ni
que no deberá servirlos, sino que no puede hacerlo”. DMJ, 80.
Miradlo de esta manera. Si me enojo con mi pequeño hijo, ¿dónde
están el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la fidelidad, la
amabilidad y el dominio propio? No están allí. No podéis servir a dos
señores, cuando os examináis a la luz de los frutos del Espíritu. Podríais
hacer mucha obra y pensar que realmente sois un buen cristiano, pero si
en vuestro hogar estáis irritados y desagradables con vuestra familia,
algo anda mal. Quizás no sepáis como someter el corazón para que
éste sea controlado por Dios, o quizás no queráis hacerlo.
“No podemos ser irritables e impacientes, y aún ser cristianos;
porque un espíritu irritable e impaciente no es el espíritu de Cristo”.
RH, 08/14/88.
“La impaciencia trae al enemigo de Dios y del hombre a vuestra
familia y echa a los ángeles de Dios. Si estáis viviendo en Cristo, y
Cristo en vosotros, no podéis hablar palabras airadas”. ELC, 99.
“Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad”.
Efesios 5:9.
“Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os
jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que
desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay
celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Porque la
sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica,
amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin
incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para
aquellos que hacen la paz”. Santiago 3:14-18. 2T, 162.
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