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Israel para el bien, y él protegerá y salvará a su pueblo si éste confía en
él”. PE, 60.
“Hay siempre ángeles presentes donde más se necesitan, con
aquellos que tienen que pelear la batalla más dura contra el yo y cuyo
ambiente es más desalentador”. DTG, 408.
“Dios.… no nos abandonó para dejarnos que lucháramos contra el
poder del enemigo con nuestra propia fortaleza finita. Los ángeles
santos luchan por nosotros, y si cooperamos con ellos, podremos ser
victoriosos sobre los poderes del mal”. HHD, 55.
“Al comprender nuestra impotencia y nuestra necesidad del poder
divino, no confiaremos en nosotros mismos. No sabemos qué resultados
traerá un día, una hora o un momento, y nunca debiéramos comenzar el
día sin encomendar nuestros caminos a nuestro Padre celestial. Sus
ángeles están comisionados para velar por nosotros, y si nos
sometemos a su custodia, entonces en cada ocasión de peligro estarán
a nuestra diestra. Cuando inconscientemente estamos en peligro de
ejercer una mala influencia, los ángeles estarán a nuestro lado,
induciéndonos a un mejor proceder, escogiendo las palabras por
nosotros, e influyendo en nuestras acciones”. PVGM, 276-277.
“¿No son todos espíritus administradores, enviados para servicio a
favor de los que serán herederos de salud?” Hebreos 1:14.
“Los ángeles de gloria hallan su gozo en dar, dar amor y cuidado
incansable a las almas que están caídas y destituidas de santidad. Los
seres celestiales desean ganar el corazón de los hombres; traen a este
obscuro mundo luz de los atrios celestiales; por un ministerio amable y
paciente, obran sobre el espíritu humano, para poner a los perdidos en
una comunión con Cristo aun más íntima que la que ellos mismos
pueden conocer”. DTG, 12.
“Los ángeles celestiales están familiarizados con nuestras
palabras y acciones, y aun con los pensamientos e intenciones de
nuestro corazón”. 1T, 474.
“Pero no es obra de los ángeles buenos dominar las mentes de los
hombres contra su voluntad. Si ellos se entregan al enemigo y no hacen
esfuerzo para resistirle, entonces los ángeles de Dios no pueden hacer
mucho más que mantener en jaque a la hueste de Satanás, para que no
destruya a los que están en peligro, hasta que se les haya dado mayor
luz con el fin de despertarlos y hacerlos mirar al Cielo en procura de
ayuda. Jesús no comisionará a los ángeles santos para que libren a los
que no se esfuerzan por ayudarse a sí mismos”. 1T, 309.
“La obra de estos seres celestiales es la de preparar a los habitantes
de este mundo para que lleguen a ser hijos de Dios, puros, santos,
inmaculados. Pero los hombres, aunque profesan ser seguidores de
Cristo, no adoptan una actitud que les permita entender esa misión, y de
esa manera se hace difícil la obra de los mensajeros celestiales”. 7CB,
934-935.
“Se me ha mostrado ángeles de Dios todos listos a impartir gracia y
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