Page 82 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 82

79-80.
          “Las reglas deberían ser poco numerosas pero bien meditadas; y una
        vez promulgadas, se deberían aplicar. La mente aprende a reconocer y
        adaptarse a todo lo que le resulte imposible de cambiar; por el contrario,
        la posibilidad de que haya lenidad despierta el deseo, la esperanza y la
        incertidumbre,  y  los  resultados  son  la  inquietud,  la  irritabilidad  y  la
        insubordinación”. ED, 290.
          “No  les  deis  ninguna  cosa  que  pidan  llorando,  aun  cuando  vuestro
        corazón  compasivo  desee  mucho  complacerlos;  porque  si  una  vez
        ganan  la  victoria  incesante  el  llanto,  esperarán  hacerlo  una  vez  más”.
        CN, 84.
          “Nunca permití que mis hijos pensaran que podían molestarme en su
        niñez. También crié en mi familia a otros de otras familias, pero nunca
        permití  que  esos  niños  pensaran  que  podían  molestar  a  su  madre.
        Nunca me permití decir una palabra áspera o impacientarme o enojarme
        con los niños. Nunca llegaron al punto de provocarme a ira, ni una sola
        vez.  Cuando  se  agitaba  mi  espíritu  o  cuando  me  parecía  que  iba  a
        perder  los  estribos,  decía:  'Niños,  dejemos  esto  en  paz  ahora;  no
        diremos  nada  más  de  esto  ahora.  Lo  trataremos  otra  vez  antes  de
        acostarnos.' Teniendo todo ese tiempo para reflexionar, al anochecer se
        habían aplacado y yo podía tratarlos muy bien....
          Hay  una  forma  correcta  y  una  forma  equivocada.  Nunca  levanté  la
        mano  a  mis  hijos  antes  de  hablarles.  Y  si  se  quebrantaban  y  si
        reconocían su falta (y siempre lo hicieron cuando la presenté delante de
        ellos  y  oré con ellos)  y si  se sometían (siempre lo hicieron cuando  yo
        procedía  así),  entonces  los  tenía  dominados.  Nunca  actuaron  de  otra
        manera.  Cuando  oraba  con  ellos,  se  quebrantaban  por  completo,  me
        echaban los brazos al cuello y lloraban”. CN, 237-238.
          “Los  niños  son  por  naturaleza  sensibles  y  amantes.  Es  fácil
        complacerlos, o hacerles sentirse desdichados. Mediante una disciplina
        suave de palabras y actos amables, las madres pueden ligar a sus hijos
        con  su  propio  corazón.  Es  un  grave  error  manifestar  severidad  y  ser
        autoritario con los niños. La firmeza uniforme y un gobierno sereno son
        necesarios  para  la  disciplina  de  toda  familia.  Decid  con  calma  lo  que
        queréis decir; obrad con consideración, y cumplid sin desviación lo que
        decís”. HAD, 278.
          “Algunos  padres  están  sujetos  a  sus  hijos.  Temen  contrariar  su
        voluntad, y por lo tanto ceden a lo que les exigen. Pero mientras que los
        hijos  están  bajo  el  techo    de  sus  padres,  y  dependen  de  ellos,  deben
        estar  sujetos  a  su  voluntad.  Los  padres  deben  obrar  con  decisión,
        requiriendo que se acate lo que ellos consideran correcto”. 1JT, 76.
          “Mezclen  la  bondad  y  el  afecto  y  el  amor  en  el  gobierno  de  su
        familia,  y  sin  embargo  sean  tan  firmes  como  una  roca  en  los
        principios correctos”. CN, 246.
          “Corrige  a  tu  hijo,  y  te  dará  descanso,  Y  dará  deleite  a  tu  alma”.
        Proverbios 29:17.

                                       82
   77   78   79   80   81   82   83   84   85   86   87