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avergonzará a su madre”. Proverbios 29:15.
          “Cuanto más pronto se haga la decisión de someterse a la voluntad
        de  los  padres,  y  cuanto  más  completa  sea  esta  sumisión,  menos
        dificultad  habrá  para  someterse  a  los  requerimientos  de  Dios.  Nadie
        puede esperar recibir el amor y las bendiciones de Dios si no aprende a
        obedecer los mandamientos y a mantenerse firme frente a la tentación”.
        HHD, 132.
          “Madres,  estad  seguras  de  que  disciplináis  debidamente  a  vuestros
        hijos  durante  los  primeros  tres  años  de  su  vida.  No  les  permitáis  que
        formen sus deseos y apetencias. La madre debe ser la mente para su
        hijo. Los primeros tres años son el tiempo cuando se dobla la diminuta
        rama. Las madres debieran entender la importancia que existe en ese
        período. Entonces es cuando se establece el fundamento.
          Si  esas  primeras  lecciones  han  sido  defectuosas,  como  sucede  a
        menudo, por amor a Cristo, por amor al bien futuro y eterno de vuestros
        hijos,  procurad  reparar  el  daño  que  habéis  hecho.  Si  habéis  esperado
        hasta que vuestros hijos tuvieron tres años para comenzar a enseñarles
        dominio  propio  y  obediencia,  procurad  hacerlo  ahora,  aunque  será
        mucho más duro”. CN, 178.
          “Muchos padres finalmente tendrán que rendir una horrible cuenta por
        su  descuido  de  sus  niños.  Ellos  han  promovido  y  dado  cabida  a  sus
        temperamentos malos al rendirse a sus deseos y voluntad, cuando los
        deseos y la voluntad de los niños debería rendirse a ellos. Los padres
        han acarreado el desagrado de Dios sobre sí y sobre sus hijos por estas
        cosas. Padres, ¿habéis olvidado lo que fue escrito en la Santa Palabra:
        ‘El que reserva la vara odia a su hijo?' Se abandona a los niños en lugar
        de instruirlos. Se cree que los pobres niñitos de diez o doce meses de
        edad  no  entienden  ni  comprenden  la  corrección,  y  muy  jóvenes
        empiezan a mostrar su terquedad. Los padres les permiten dar cabida a
        los  malos  temperamentos  y  pasiones  sin  reprimirlos  o  corregirlos,  y  al
        hacer esto abrigan y nutren estas malas pasiones hasta que ellos crecen
        con  el  crecimiento  de  ellas  y  se  fortalecen  con  su  fortaleza”.  RH,
        03/28/93.
          “Debéis  corregir  a  vuestros  niños  con  amor.  No  permitáis  que
        hagan lo que les plazca hasta que os enojéis, y entonces los castiguéis.
        Una  corrección  tal  sólo  ayuda  al  mal  en  vez  de  corregirlo.  Luego  que
        hayáis  hecho  fielmente  vuestro  deber  hacia  vuestros  niños,  entonces
        llevadlos  a  Dios,  y  pedidle  que  os  ayude.  Decidle  que  habéis  hecho
        vuestra parte,  y luego pedid a Dios, en fe, que haga su parte, aquella
        que  vosotros  no  podéis  hacer.  Solicitadle  que  aquiete  sus
        temperamentos, que los haga sumisos y gentiles por su Santo Espíritu.
        Él escuchará vuestra oración. Él amará responder a vuestras oraciones”.
        RH, 03/28/93.
          “Los  niños  deben  ser  llevados  hasta  el  punto  de  que  se  sometan  y
        obedezcan. La desobediencia no debe permitirse. El pecado  yace a la
        puerta  de  los  padres  que  permiten  que  sus  hijos  desobedezcan”.  CN,

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