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arrepentimiento  y  a  la  petición  de  perdón.  Una  disciplina  tal  casi
        siempre quebrantará el corazón más obstinado”. CN, 268-269.
          “Nunca deben los padres causar pena a sus hijos por manifestaciones
        de dureza o exigencias que no sean razonables. La dureza empuja a las
        almas a la red de Satanás”. HAD, 276-277.
          “Algunos  niños  pronto  olvidan  algo  malo  que  les  hayan  hecho  sus
        padres, pero otros que tienen diferente mentalidad no pueden olvidar un
        castigo  severo  e  injusto  que  no  merecían.  Así  se  les  daña  el  alma  y
        confunde la mente”. CN, 233.
          “Mirad  no  tengáis  en  poco  a  alguno  de  estos  pequeños;  porque  os
        digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que
        está en los cielos”. Mateo 18:10.
          “Cuando  los  hijos  pierden  su  control  propio,  y  hablan  palabras
        apasionadas,  los  padres  deberían  guardar  silencio  por  un  tiempo,  sin
        reprenderlos  ni  condenarlos.  En  tales  ocasiones  el  silencio  es  ora,  y
        hará más para causar arrepentimiento que cualquier clase de palabras
        que  se  puedan  pronunciar.  Satanás  está  bien  agradado  cuando  los
        padres  irritan  a  sus  hijos  pronunciando  palabras  ásperas,  enojadas.
        'Padres, no irritéis a vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo'.
        Ellos  pueden  estar  muy  equivocados,  pero  no  podréis  guiarlos  a  lo
        correcto  perdiendo  la  paciencia  con  ellos.  Que  vuestra  calma  ayude  a
        restaurarlos a un estado mental apropiado". FCV, 267.
          “El amor derriba todas las barreras. Que no haya regaño, ni órdenes
        dadas en voz baja y enojada”. RH, 07/08/02.
          “Sed  tan  tranquilos  y  estad  tan  exentos  de  ira,  que  queden
        convencidos que los amáis aunque los castiguéis”. CN, 233.
          “La  caridad  es  sufrida,  es  benigna;  la  caridad  no  tiene  envidia,  la
        caridad no hace sinrazón, no se ensancha; No es injuriosa, no busca lo
        suyo, no se irrita, no piensa el mal”. 1 Corintios 13:4-5.
          “No  salga  de  vuestros  labios  una  palabra  de  enojo,  dureza  o  mal
        genio.  La  gracia  de  Cristo  espera  que  la  demandéis.  Su  Espíritu
        dominará vuestro corazón y conciencia, presidiendo vuestras palabras y
        actos. No renunciéis nunca a vuestro respeto propio mediante palabras
        apresuradas  y  no  pensadas.  Procurad  que  vuestras  palabras  sean
        puras, vuestra conversación santa. Dad a vuestros hijos un ejemplo de
        lo que deseáis que sean ellos”. CN, 204.
          “Padres y madres, si salen de vuestros labios palabras ásperas estáis
        enseñando  a  vuestros  hijos  que  hablen  de  la  misma  manera,  y  la
        influencia refinadora del Espíritu Santo queda sin efecto”. CN, 204.
          “La  mayor  parte  de  las  dificultades  de  la  vida,  sus  cotidianas
        corrosivas preocupaciones, sus dolores de cabeza, sus irritaciones, son
        el resultado de la falta de dominio propio. La armonía del círculo familiar
        se  rompe  a  menudo  por  una  palabra  apresurada  y  por  un  lenguaje
        abusivo. Cuánto mejor sería si no se pronunciaran”. 4T, 348.
          “Nunca  deberíamos  perder  el  dominio  de  nosotros  mismos.
        Mantengamos  siempre  delante  de  nosotros  el  Modelo  perfecto.  Es  un

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