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cometido y que Jesús oye la oración sencilla del corazón arrepentido, y
        los perdonará y recibirá”. CN, 467-468.
          “Nunca  digáis  a  vuestros  hijos:  'no  puedo  tolerarte'.  Mientras
        tengamos  acceso  al  trono  de  Dios,  como  padres  debiéramos
        avergonzarnos  de  pronunciar  tales  palabras.  Clamad  a  Jesús  y  él  os
        ayudará a conducir a vuestros pequeños a Dios”. CN, 222.
          “Cuando se presenta una emergencia, preguntad: '¿Señor, qué debo
        hacer ahora?' Si os negáis a inquietaros o reñir, el Señor os mostrará el
        camino. El os enseñará a usar el talento del habla de una manera tan
        cristiana que la paz y el amor reinarán en el hogar”. CM, 147.
          “Padres  y  madres,  cuando  podáis  dominaros,  ganaréis  grandes
        victorias en el dominio de vuestros hijos”. CN, 202.
          “Si  perdéis  vuestro  temperamento,  perdéis  aquello  que  ninguna
        madre  o  padre  puede  arriesgar  perder:  el  respeto  de  vuestros  hijos.
        Nunca  regañéis,  no  permitáis  la  irritación  en  el  hogar.  Nunca  deis  a
        vuestro hijo un golpe apasionado, a menos que deseéis que aprenda a
        reñir  y a pelear. Como padres, ocupáis el lugar de Dios para vuestros
        niños, y debéis estar en guardia.
          Padres,  nunca  actuéis  por  impulso.  Nunca  corrijáis  vuestro  niño
        cuando estéis enojados; porque si hacéis esto, lo moldearéis de acuerdo
        a vuestra propia imagen a ser impulsivo, pasional e irrazonable. Podéis
        ser firmes sin tratamientos violentos y sin regaños”. RH, 07/28/10.
          “Madres,  no  importa  hasta  dónde  os  irriten  vuestros  niños  en  su
        ignorancia,  no  os  impacientéis.  Enseñadles  paciente  y  amorosamente.
        Sed  firmes  con  ellos.  No  permitáis  que  los  rija  Satanás.  Disciplinadlos
        sólo cuando estáis bajo la disciplina de Dios. Cristo vencerá en las vidas
        de vuestros hijos si aprendéis de Aquel que es manso y humilde, puro e
        inmaculado”. CN, 229.
          “Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová; y multiplicará la paz de
        tus hijos”. Isaías 54:13.
          “A los padres les es posible echar para sus hijos los cimientos de una
        vida sana y feliz. Pueden darles en el hogar la fuerza moral necesaria
        para  resistir  a  la  tentación,  así  como  valor  y  fuerza  para  resolver  con
        éxito  los  problemas  de  la  vida.  Pueden  inspirarles  el  propósito,  y
        desarrollar  en  ellos  la  facultad  de  hacer  de  sus  vidas  una  honra  para
        Dios y una bendición para el mundo”. MC, 271.
          “Este  es  vuestro  día  de  confianza,  vuestro  día  de  responsabilidad  y
        oportunidad.  Pronto  llegará  aquél  en  que  habréis  de  dar  cuenta.
        Emprended vuestra obra con ferviente oración y fiel esfuerzo. Enseñad a
        vuestros  hijos  que  es  privilegio  suyo  recibir  cada  día  el  bautismo  del
        Espíritu  Santo.  Permitid  que  Cristo  encuentre  en  vosotros  su  mano
        auxiliadora para ejecutar sus propósitos. Por la oración podéis adquirir
        una experiencia que dará perfecto éxito a vuestro ministerio en favor de
        vuestros hijos”. CM, 124.
          “Si los jóvenes cultivaran la mente, fueran puros moralmente, y firmes
        en poder espiritual, que sigan el ejemplo de Jesús en su sencillez, en su

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