Page 23 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 23

pecado ha cerrado la puerta del corazón. Tan pronto como consintamos
        en renunciar al pecado, a reconocer nuestra culpabilidad, se quitará la
        barrera que separa al alma del Salvador”. 1MS, 382.
          “Vi  que  muchos  tienen  tanta  escoria  acumulada  ante  la  puerta  del
        corazón  que  no  pueden  abrirla.  Algunos  tienen  que  eliminar  las
        dificultades que tienen con sus hermanos. Otros tienen que eliminar el
        mal genio o la codicia antes que puedan abrir la puerta. Otros colocan el
        mundo delante de la puerta de su corazón, y así la cierran. Toda esta
        escoria tiene que ser quitada. Entonces podrán abrir la puerta y dar la
        bienvenida al Salvador”. 1T, 135-136.
          “La expulsión del pecado es obra del alma misma. Por cierto, no
        tenemos  poder  para  librarnos  a  nosotros  mismos  del  dominio  de
        Satanás; pero cuando deseamos ser libertados del pecado, y en nuestra
        gran necesidad clamamos por un poder exterior  y superior a nosotros,
        las facultades del alma quedan dotadas de la fuerza divina del Espíritu
        Santo  y  obedecen  los  dictados  de  la  voluntad,  en  cumplimiento  de  la
        voluntad de Dios”. DTG, 431-432.
          “Humillaos  ante  Dios,  y  esforzaos  con  fervor  para  echar  fuera  del
        templo  del  alma  todo  desperdicio:  toda  envidia,  todo  celo,  toda
        sospecha, toda crítica. 'Pecadores, limpiad  las manos;  y  vosotros de
        doble ánimo, purificad vuestros corazones'. Santiago 4:8-10”. 5T, 152.
          ¿Cómo  logro  esto?  Orad,  Señor,  he  aquí  mi  corazón,  con  toda  su
        carga de pecado, mis resentimientos, mi amargura, mi odio, mi falta por
        echarle a otros la culpa de mis pecados de irritabilidad e impaciencia – o
        lo  que  hubiere  en  su  corazón.  Toma  mi  corazón  y  límpiame  de  todo
        pecado y crea en mí un nuevo corazón y entra en mí vida y concédeme
        poder  mediante  su  Espíritu  Santo.  Jesús  lo  puede  hacer  hoy  si  le
        entregamos todo a él.
          “Si se lo pedimos, el Señor nos dará el Espíritu Santo para limpiar la
        habitación del alma; porque a todo cuarto del templo de Dios se debe
        entrar para purificarlo”. RH, 09/10/95.
          “Cuando uno ha quedado completamente despojado del yo, cuando
        todo falso dios es excluido del alma, el vacío es llenado por el influjo del
        Espíritu  de  Cristo.  El  tal  tiene  la  fe  que  purifica  el  alma  de  la
        contaminación.  Queda  conformado  con  el  Espíritu,  y  obedece  a  las
        cosas  del  Espíritu.  No  tiene  confianza  en  si  mismo. Para  él,  Cristo  es
        todo y está en todo”. OE, 304.
          Si  somos  conscientes  de  nuestra  condición  perdida  no  habrá
        necesidad para sentirnos desanimados. Dios tiene un maravilloso plan
        para  salvarnos  y  darnos  poder  para  vivir  la  vida  santificada.  Debemos
        descubrir su plan y entonces cooperar con él.






                                       23
   18   19   20   21   22   23   24   25   26   27   28