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creer  en  el  amor  que  siente  por  nosotros;  solamente  por  la
        atracción de su amor nos sentimos impulsados a ir a él”. DMJ, 90.
          “Mediante  un  agente  tan  invisible  como  el  viento,  Cristo  obra
        constantemente en el corazón. Poco a poco, tal vez inconscientemente
        para quien las recibe, se hacen impresiones que tienden a atraer el alma
        a  Cristo.  Dichas  impresiones  pueden  ser  recibidas  meditando  en  él,
        leyendo  las  Escrituras,  u  oyendo  la  palabra  del  predicador  viviente.
        Repentinamente, al presentar el Espíritu un llamamiento más directo, el
        alma  se  entrega  gozosamente  a  Jesús.  Muchos  llaman  a  esto
        conversión repentina; pero es el resultado de una larga intercesión del
        Espíritu de Dios; es una obra paciente y larga”. DTG, 144.

                           No Resistáis su Atracción
          “Inclinad vuestros oídos, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma”.
        Isaías 55:3.
          “La luz que resplandece de la cruz revela el amor de Dios. Su amor
        nos atrae a él. Si no resistimos esta atracción, seremos conducidos
        al pie de la cruz arrepentidos por los pecados que crucificaron al
        Salvador. Entonces el Espíritu de Dios produce por medio de la fe una
        nueva  vida  en  el  alma.  Los  pensamientos  y  los  deseos  se  sujetan  en
        obediencia a la voluntad de Cristo. El corazón y la mente son creados de
        nuevo a la imagen de Aquel que obra en nosotros para someter todas
        las cosas a sí”. DTG, 147-148.
          “Cristo rescatará del hoyo de la corrupción y de las zarzas del pecado
        a todo el que tenga el deseo de ser redimido”. PVGM, 147.
          “Se  ha  aclarado  el  camino  para  todos  aquellos  quienes  elijan
        escuchar,  arrepentirse  y  creer.  Todo  el  cielo  está  esperando  la
        cooperación de los pecadores, y la única barrera que se levanta en su
        camino es una que solamente él puede quitar, - su propia voluntad. Él
        debe someterse a la voluntad de Dios, y a través del arrepentimiento y
        de la fe, venir a Dios por salvación. Ninguno será forzado contra su
        voluntad;  Cristo  invita  a  servir,  pero  nunca  obliga  a  hombre
        alguno”. RH, 03/24/96.
          “¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan
        grande?” Hebreos 2:3.
          Si  no  nos  percatamos  de  nuestra  condición  perdida,  será  fácil
        rechazar esa gran salvación. Las vírgenes fatuas, Nicodemo, los tibios, y
        yo,  todos  creíamos  que  teníamos  una  relación  salvífica  y  por  lo  tanto
        descuidamos el estudio para entender nuestra verdadera situación. Dios
        sabía  que  yo  era  una  virgen  fatua  de  manera  que  trató  de  llamar  mi
        atención.  ¡Año  tras  año  mi  consciencia  me  llamaba  al  estudio!
        ¡Estudio! ¡Estudio! Dios sabía que si yo tan solo me sentaba e hiciera
        una seria investigación para comprender el plan de salvación, me daría
        cuenta  de  mi  condición  perdida.  Pero  fue  tan  solo  cuando  mi  padre
        clamó  por  ayuda  que  yo  finalmente  tomé  el  tiempo  para  estudiar  y
        descubrir mi situación.

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