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Él Os Atraerá
“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo”. Juan
12:32.
“La primera actividad y la más importante consiste en enternecer y
subyugar el alma por medio de la presentación de nuestro Señor
Jesucristo como el portador de los pecados y el Salvador que perdona
las iniquidades, haciendo la enseñanza del Evangelio tan clara como
sea posible”. EV, 195.
Jesús fue levantado sobre la cruz para morir por nuestros pecados,
así que él puede perdonar, limpiar, y restaurarnos a sí mismo. Esta es la
verdad más importante en la Palabra de Dios.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene
al mundo, más para que el mundo sea salvo por él”. Juan 3:16-17.
“Llamarás su nombre Jesús, porque él salvará á su pueblo de sus
pecados”. Mateo 1:21.
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó
por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”.
Isaías 53:6.
“Aunque aborrecía el pecado con perfecto odio, acumuló sobre su
alma los pecados de todo el mundo. Inmaculado, llevó los pecados de
los culpables. Inocente, se ofreció sin embargo como sustituto por los
transgresores. El peso de la culpabilidad de todos los pecados cargó
sobre el alma divina del Redentor del mundo. Los malos
pensamientos las malas palabras, los malos actos de cada hijo e hija de
Adán demandaron una paga que recayó sobre Cristo, pues se había
convertido en el sustituto del hombre. Aunque no era suya la culpa del
pecado, su espíritu fue desgarrado y magullado por las transgresiones
de los hombres, y Aquel que no conoció pecado llegó a ser pecado por
nosotros para que pudiéramos ser justicia de Dios en él”. 1MS, 378.
Jesús realmente sintió todos nuestros pecados y experimentó la
culpabilidad de ellos, y él realmente quiere hacernos justos en Sí.
“Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. 2 Corintios 5:21.
“Tan pronto como Cristo entró en el desierto de la tentación, cambió
su rostro…. Su alma estaba siendo abrumada por el peso de los
pecados del mundo y su rostro expresaba dolor inenarrable, una
angustia profunda que el hombre caído nunca había experimentado.
Sintió la abrumadora marea de desdicha que inundaba el mundo.
Comprendió los alcances de la fuerza del apetito complacido y de las
pasiones impías que dominaban el mundo y que habían ocasionado
inexpresables sufrimientos al hombre”. 1MS, 318.
“Empero, Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca
de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer”. Hechos 3:18.
“Si Satanás hubiese logrado que Cristo cediese a una sola tentación,
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