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de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre, y hace por el hombre
lo que él no tiene la capacidad de hacer por sí mismo”. TM, 464.
“Cuando el pecador, atraído por el poder de Cristo, se acerca a la
cruz levantada y se postra delante de ella, se realiza una nueva
creación. Se le da un nuevo corazón; llega a ser una nueva criatura en
Cristo Jesús. La santidad encuentra que no hay nada más que requerir.
Dios mismo es 'el que justifica al que es de la fe de Jesús'”. Rom.
3:26. PVGM, 127.
“La gracia de Cristo purifica mientras perdona, y prepara a los
hombres para un cielo santo”. FDC, 338.
“Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas
vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Y os daré
corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y
quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de
carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis
mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra”.
Ezequiel 36:25-27.
Cuando el ladrón en la cruz se entregó a Jesús, él experimentó
perdón, limpieza, y el nuevo nacimiento. Él fue salvado de igual manera
en que todos los pecadores son salvados, y estaba preparado para el
cielo. Su mente fue transformada.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2 Corintios
5:17-18.
“Lo que es objetable en el carácter es eliminado por el amor de Jesús.
Todo egoísmo es expulsado, toda envidia, toda maledicencia es
arrancada de raíz, y se opera una transformación radical en el
corazón”. RP, 291.
“Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, Y por él
reconciliar todas las cosas a sí, pacificando por la sangre de su cruz,
así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos”.
Colosenses 1:19-20.
Ahora que estamos reconciliados con Dios, podemos entrar a su
experiencia del Lugar Santo, la cual es llamada santificación.
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por
la sangre de Jesucristo, Por el camino que él nos consagró nuevo y
vivo, por el velo, esto es, por su carne; Y teniendo un gran sacerdote
sobre la casa de Dios, Lleguémonos con corazón verdadero, en plena
certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y
lavados los cuerpos con agua limpia”. Hebreos 10:19-22.
Muchas personas tienen un mal entendido acerca de la justificación y
la santificación. Consideran que la santificación es toda una vida de
luchas para abandonar sus pecados mientras que todo el tiempo son
justificados, pero esto no es cierto. La justificación limpia del pecado y
crea un nuevo corazón, y luego nos brinda el poder para vivir la vida
santificada – una vida de permanencia y crecimiento diario en Cristo y
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