Page 37 - What-Shall-I-Do-Spanish
P. 37

de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre, y hace por el hombre
        lo que él no tiene la capacidad de hacer por sí mismo”. TM, 464.
          “Cuando el pecador, atraído por el poder de Cristo, se acerca a la
        cruz  levantada  y  se  postra  delante  de  ella,  se  realiza  una  nueva
        creación. Se le da un nuevo corazón; llega a ser una nueva criatura en
        Cristo Jesús. La santidad encuentra que no hay nada más que requerir.
        Dios mismo es 'el que justifica al que es de la fe de Jesús'”. Rom.
        3:26. PVGM, 127.
          “La  gracia  de  Cristo  purifica  mientras  perdona,  y  prepara  a  los
        hombres para un cielo santo”. FDC, 338.
          “Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas
        vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Y os daré
        corazón  nuevo,  y  pondré  espíritu  nuevo  dentro  de  vosotros;  y
        quitaré  de  vuestra  carne  el  corazón  de  piedra,  y  os  daré  corazón  de
        carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis
        mandamientos,  y  guardéis  mis  derechos,  y  los  pongáis  por  obra”.
        Ezequiel 36:25-27.
          Cuando  el  ladrón  en  la  cruz  se  entregó  a  Jesús,  él  experimentó
        perdón, limpieza, y el nuevo nacimiento. Él fue salvado de igual manera
        en que todos los pecadores son salvados, y estaba preparado para el
        cielo. Su mente fue transformada.
          “De  modo  que  si  alguno  está  en  Cristo,  nueva  criatura  es:  las
        cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2 Corintios
        5:17-18.
          “Lo que es objetable en el carácter es eliminado por el amor de Jesús.
        Todo  egoísmo  es  expulsado,  toda  envidia,  toda  maledicencia  es
        arrancada  de  raíz,  y  se  opera  una  transformación  radical  en  el
        corazón”. RP, 291.
          “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, Y por él
        reconciliar todas las cosas a sí, pacificando por la sangre de su cruz,
        así  lo  que  está  en  la  tierra  como  lo  que  está  en  los  cielos”.
        Colosenses 1:19-20.
          Ahora  que  estamos  reconciliados  con  Dios,  podemos  entrar  a  su
        experiencia del Lugar Santo, la cual es llamada santificación.
          “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por
        la sangre de Jesucristo, Por el camino que él nos consagró nuevo y
        vivo, por  el  velo, esto  es,  por su carne;  Y teniendo  un gran sacerdote
        sobre la casa de Dios, Lleguémonos con corazón verdadero, en plena
        certidumbre  de  fe,  purificados  los  corazones  de  mala  conciencia,  y
        lavados los cuerpos con agua limpia”. Hebreos 10:19-22.
          Muchas personas tienen un mal entendido acerca de la justificación y
        la  santificación.  Consideran  que  la  santificación  es  toda  una  vida  de
        luchas  para  abandonar  sus  pecados  mientras  que  todo  el  tiempo  son
        justificados, pero esto no es cierto. La justificación limpia del pecado y
        crea  un  nuevo  corazón,  y  luego  nos  brinda  el  poder  para  vivir  la  vida
        santificada – una vida de permanencia y crecimiento diario en Cristo y

                                       37
   32   33   34   35   36   37   38   39   40   41   42